Categoría: Espiritualidad liberadora

  • La puerta sin retorno Algunos ecos del XII Foro Mundial Teología y LiberaciónCarlos Mendoza | Puerta sin retorno (detalle) | Cotonú, 1° de agosto de 2026

    La puerta sin retorno Algunos ecos del XII Foro Mundial Teología y Liberación

    Por Carlos Mendoza Álvarez

     

    Ouidah es el puerto-símbolo del cautiverio, el tráfico de personas y la esclavitud africana producida en los albores de la modernidad. Representa la cara oculta de la luna del sueño egoico de la razón occidental que se convirtió en pesadilla para quienes fueron sometidos a la libido dominandi del poder conquistador europeo.

    Esta pequeña ciudad de la costa atlántica de Benín, en África occidental, ha ido transformando lentamente la memoria del sufrimiento atroz que vivieron alrededor de catorce millones de personas -que fueron esclavizadas por los traficantes portugueses, desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII- en un territorio de resistencia y esperanza para sus sobrevivientes.

    « África decide » es un centro comunitario cultural que promueve la sanación de la memoria colectiva de los sobrevivientes de aquellas personas y comunidades que fueron deportadas a Brasil hace quinientos años. Se trata de una diáspora sin precedentes que cruzó « la puerta sin retorno », una expresión sumaria para describir el horror de aquellas generaciones que nunca volvieron a casa.

    En el siglo XIX, luego de la abolición de la esclavitud en Brasil en 1888, hubo quienes decidieron volver desde el nordeste brasileño hasta su terruño beninés, el antiguo reino de Dahomey. Regresaron con el anhelo de encontrar su tierra de la que fueron arrebatados, aquella que llevaron tatuada en sus cuerpos, corazones y almas. Esa huella indeleble fue la que les hizo volver.

    Pero al regresar, esas nuevas generaciones venidas de la diáspora descubrieron que se trataba de otro tiempo y otro lugar, donde no reconocieron a sus familias ni sus cultivos. Su tierra había sido colonizada por Francia en el siglo XVIII hasta su independencia en 1960. Otro período de despojo que hasta el día de hoy ha dejado una huella de empobrecimiento en la vida cotidiana de los pueblos. El país tuvo un breve periodo socialista entre 1960 y 1975 que dejó una huella de inquietud social, hasta que transitó a la democracia occidental con fuerte influencia en la región del África occidental.

    Aquellos redivivos habían vuelto para encontrarse con sus ancestros y recuperar el rumbo como pueblo de la diáspora con quienes aquí quedaron. El renacimiento del Vudú en el Benín actual representa un modo de recuperar precisamente aquella memoria colectiva que les fue arrebatada y que quedó tatuada en sus cuerpos y almas. Un sello radicalmente diferente a la marca de la esclavitud impuesta con hierro ardiente en sus pieles negras, por la que el traficante les asignaba un dueño, una plantación y una labor que iba desde los trabajos forzados en las fincas hasta el abuso sexual sistemático. Fueron prácticas que duraron siglos y que resultaron ser el sustento del enriquecimiento por despojo que creó la riqueza europea moderna.

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    Silvia Regina de Lima Silva es una teóloga feminista decolonial que participa en el Foro Mundial Teología y Liberación desde hace años. Ella nos habló desde su propia historia como mujer afrodescendiente brasileña, enraizada en el cristianismo y en el candomblé al mismo tiempo. Tejió una narrativa desde su historia diaspórica de « retorno a casa ». Silvia nos propuso pensar la decolonialidad como un proceso de liberación de las colonialidades diversas -aquellas del poder-saber-ser analizadas por el peruano Aníbal Quijano- en las que escarbó el fondo espiritual de este proceso de devastación que llamó « colonialidad del alma », proceso de dominación que consiste, en sus propias palabras, en « matar por dentro las creencias propias ». El aspecto más profundo de la colonialidad moderna, ligado de manera intrínseca con el racismo, es para ella esa servidumbre del ser en sus pulsiones espirituales más hondas.

    En diálogo con Silvia Regina hemos comenzado una reflexión teológica conjunta para pensar las nuevas formas de cristianismo que pueden surgir de este proceso de « des-colonización del alma », poniendo en diálogo creativo las tradiciones espirituales que habitan nuestro cuerpos e imaginarios. Cada quien desde su « lugar », su « cuerpo », su « ser profundo creyente » explorando diálogos, mixturas, síntesis en movimiento y prácticas otras de espiritualidades diversas que hoy llamamos « doble pertenencia », o quizás « mutua pertenencia », hasta no encontrar otras maneras de hablar de nuevos modos de vida en la Ruah divina.

    Lo mismo en Sudáfrica que en Brasil, en Benín que en Chiapas, los pueblos vivimos la hora de ese « retorno », para dar el giro decolonial a la historia de la colonialidad de ayer y de hoy dando cauce a espiritualidades del pluriverso.

    El « no retorno » significa hoy un impulso generador de nuevas comunidades espirituales de pertenencia compartida, donde las tradiciones dejen atrás la lógica de la colonialidad del alma para dar paso a una « descolonialidad del creer » como fuente de vida plena para todas las tradiciones espirituales de la humanidad.

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    El Foro Social Mundial está por realizarse en Benín actualizando el « espíritu de Porto Alegre » que animara a los movimientos sociales del Sur global a buscar « otros mundos posibles ». Como alternativa al Foro de Davos dirigido por las gobiernos y compañías transnacionales de las potencias del Norte, durante más de veinticinco años este foro ha buscado tejer redes de solidaridad entre movimientos sociales por la justicia, los derechos humanos y el cuidado del planeta en una perspectiva altermundialista.

    En el contexto de la des-globalización, la oligarquía financiera y los « señores de la guerra » que controlan hoy la economía global y la política mundial, se perfilan enormes desafíos para la articulación de las resistencias a esta « guerra contra la humanidad », según la llaman los zapatistas desde el sureste mexicano.

    En los días siguientes sabremos cómo se van tejiendo esas redes en medio de un contexto local incierto. Es tiempo de creatividad para la mutua escucha, el acompañamiento y la solidaridad Sur-Sur, y la transversalidad de las resistencias. Pueblos originarios, mujeres, niñeces y juventudes, junto con tantas otras colectivas que resisten a la violencia sistémica siguen tejiendo voces donde la recuperación del alma de cada pueblo será la brújula para el nacimiento de esos mundos otros, « donde quepan muchos mundos ».

     

    Cotonú, 2 de agosto de 2026

  • Los sionismos que nos acechan Sobre el (ab)uso de la Biblia en tiempos de la Gran NakbaJuan Fuentes | Critical Zionism Studies | 2025

    Los sionismos que nos acechan Sobre el (ab)uso de la Biblia en tiempos de la Gran Nakba

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    En semanas recientes se activó la alerta en Chiapas por la presencia del grupo israelí “Héroes por la Vida” en escuelas primarias de Zinacantán, formado por jóvenes israelíes ofreciendo actividades como cursos de inglés y remozamiento de las instalaciones escolares, presentándose como una experiencia de “voluntariado de la juventud israelí” con sonriente y amigable “labor humanitaria” con la población vulnerable del planeta. Al parecer muchos de ellos y sus asesores son miembros del ejército israelí en activo o en retiro que han participado en diversas guerras sionistas, como lo ha comentado recientemente Herman Bellinghausen.

    Unas semanas antes, la cónsul de Israel en México Hilla Burk, acompañada de asesores de seguridad israelíes, era recibida por el secretario de “Seguridad del Pueblo”, Óscar Aparicio Avendaño, en sus oficinas del gobierno estatal en Tuxtla Gutiérrez. Hasta el día de hoy no se ha informado a la sociedad de manera cabal sobre la agenda de ese encuentro, ni sobre los acuerdos a los que se llegó. Según notas periodísticas, en otros estados como Chihuahua y Querétaro, existen ya contratos de asesoría israelí a los gobiernos en turno en materia de seguridad estratégica, que incluye contratos de venta de tecnología y armamento “de última generación” de la creciente industria militar transnacional.

    A este activismo israelí en México, se suman los “retiros de sanación” organizados por la organización israelí Chabat en Cozumel y otras playas del caribe mexicano dirigidos a miembros del ejército israelí en activo o en reserva que han participado en “la guerra para defensa del estado de Israel”, como reporta la periodista Georgina Zerega. Un eufemismo para ocultar su participación en el genocidio en curso contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania, así como la invasión al sur del Líbano con el proyecto del Gran Israel que incluye, como lo analiza la pensadora Silvana Rabinovich, la construcción del Tercer Templo de Jerusalén como símbolo supremo de esta narrativa bélica religiosa. En algunos países como Chile, Irlanda y España, se han emprendido campañas de denuncia de crímenes de lesa humanidad cometidos por soldados israelíes a quienes se les identifica de paso por esas tierras y a quienes la sociedad civil organizada y algunos gobiernos buscan llevar ante los tribunales nacionales e internacionales.

    Existe un plan de expansionismo israelí territorial en América Latina más allá del Medio Oriente, como periodistas de investigación han documentado en Patagonia y en Yucatán, lugares estratégicos por sus recursos naturales como el agua, los minerales y las tierras raras.

    Detrás de esa fachada humanitaria y de turismo, el sionismo despliega una ideología religiosa perversa basado en una mal llamada teología política de la elección y la promesa de la tierra, haciendo de la Biblia un arma de guerra.

    Ante tal escenario, el cristianismo se enfrenta a uno de sus mayores desafíos en medio de la crisis civilizatoria que vivimos hoy, a saber, discernir las idolatrías que suplantan el nombre de Dios para producir muerte de pueblos y control de territorios estratégicos. El judaísmo y el islam -en las expresiones críticas de sus propias tradiciones espirituales- tendrán que discernir también el desafío de la Gran Nakba o Gran Catástrofe de nuestro tiempo, como llama el filósofo puertorriqueño Nelson Maldonado-Torres a la crisis civilizatoria de colonialidad del tecno-fascismo.

    El Papa León XIV, por su parte, ha llamado la atención sobre “los señores de la guerra” que controlan la economía de guerra marcada, de ahora en adelante, por el uso abusivo de la inteligencia artificial para beneficio de una oligarquía de tecnócratas digitales, entre quienes se encuentran los dueños de las mega compañías del Silicon Valley en California.

    Pero como pastor y maestro en la sede de Pedro, el Papa transcultural ha denunciado también la blasfemia de quienes usan el nombre de Dios para hacer la guerra, sin mencionar de manera explícita al sionismo ni al trumpismo. En efecto, en su primera Carta Encíclica “Magnifica Humanitas”, León XIV denuncia “las ideologías de muerte” que provocan sufrimiento y guerras por la codicia del mundo moderno en su versión “posthumanista” que prepara el advenimiento de una especie mejor que la humana generada por el algoritmo, y “transhumanista” porque subordina lo humano al sistema controlado por los dispositivos biotecnológicos. Un apocalipsis de lo humano que Ivan Illich ya había anunciado hace seis décadas.

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    En este contexto, las comunidades cristianas de todo el orbe -en su diversidad de tradiciones como colectivos creyentes, de academia y artistas, junto con los movimientos sociales de inspiración profética y liberadora-estamos llamadas a comprender y desactivar el sionismo, tanto judío como evangélico, que se encuentra en la base del expansionismo territorial israelí de nuestros días,  de manera particular en América Latina y el Caribe, con la complicidad de la extrema derecha que acecha la vida política en Argentina, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México y los Estados Unidos.

    Se trata, en primer lugar, de honrar el nombre de Dios como Sabiduría divina que guía nuestros pasos de justicia, paz y misericordia en un mundo en guerra global o, como lo llama Silvana Rabinovich, un “omnicidio” en curso. Nombre de Dios que denota, a la vez, el insondable misterio divino y la dignidad inalienable de la creación como obra de su amor, que ningún poder de este mundo puede suplantar ni controlar. Ni la demonología antigua, como tampoco las jerarquías de los señores del necropoder de hoy, pueden sustituir la Gloria divina que trasciende siempre el poder político, como lo ha analizado con agudeza el pensador italiano Giorgio Agamben.

    En segundo lugar, es importante desmantelar la ideología política religiosa (que no teología política en sentido propio) que hace hoy de la Biblia un arma de guerra, en especial contra el pueblo palestino y los pueblos semitas de Palestina, cristianos y de otras tradiciones religiosas. Al respecto, Mitri Raheb y Munther Isaac -teólogos luteranos palestinos resistiendo al genocidio de su pueblo- no dejan de subrayar la importancia de desmantelar la ideología sionista que ha manipulado la teología de la promesa de la tierra y de la elección divina en beneficio exclusivo del pueblo judío.

    Es importante recordar, como lo señala el intelectual mexicano libanés Alfredo Jalife-Rahme, que el lobby sionista en los Estados Unidos y Gran Bretaña creó desde el siglo XIX la ideología sionista como expresión del colonialismo de los judíos de la diáspora, que no son semitas sino descendientes de la presencia judía en los países de Europa Central y del Este en el siglo XIX. El sionismo nace como una ideología política de control del territorio de Palestina para beneficio exclusivo del pueblo judío.

    Y, en tercer lugar, debemos recordar que el expansionismo sionista que ha llegado a México, en específico a Chiapas, requiere de un seguimiento crítico por parte de la sociedad civil, las iglesias y los gobiernos en sus planes de control de territorios, con la justificación ideológica que difunde el estado israelí de Netanyahu y su ministro de seguridad nacional Itamar Ben Gvir, con su lógica genocida y expansionista del Gran Israel difundida con descaro. El proyecto sionista echa sus raíces en una poderosa industria de guerra que hace del sionismo judío y cristiano hoy una amenaza para la humanidad y para la Casa Común.

    Siguiendo las pistas de la teología descolonial, tanto judía como cristiana, es preciso releer la Biblia como libro de la fe de los pueblos semitas en la promesa del Dios vivo que se va abriendo progresivamente a todas las naciones de la humanidad como destinatarias de los tiempos mesiánicos que superan la violencia fratricida e instauran la nueva humanidad. Teología de “los mansos que heredarán la tierra” (Mateo 5: 5), según la imaginación poética de Jesús de Galilea, como lo recuerda Mitri Raheb, desde la opción del Dios de la vida por los pobres y excluidos de todos los tiempos. Teología de la promesa cumplida en el acontecimiento de la resurrección de Jesús, el Cristo de Dios, que lleva a su más radical expresión la manifestación, “no de un Dios de muertos, sino de vivos” (Mateo 22: 32). Promesa y elección que el Abbá de Jesús lleva a cumplimiento siempre desde los excluidos de los sistemas hegemónicos de dominación para convocar a todos los pueblos de la tierra al festín del deseo, como lo propone el teólogo cuir mexicano Ángel Méndez.

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    Una vez que la sociedad civil de Chiapas y de México descubra los hilos que tejen hoy el sionismo judío y cristiano que se expande por el mundo en complicidad con empresas y gobiernos tecno-fascistas que promueven la discriminación de pueblos y religiones, será preciso promover comunidades de encuentro entre tradiciones espirituales diversas, en mutuo acompañamiento, nutriendo las resistencias al mal de rostros tan diversos.

    El cuidado de la niñez y las juventudes de Chiapas ante el acecho del sionismo hoy, junto con la rendición de cuentas de autoridades de distintos órdenes de gobierno en el financiamiento y gestión de la seguridad pública, permitirá crear entornos de respeto irrestricto a la dignidad humana, con especial atención a las personas y comunidades más marginadas y vulnerables.

    Entonces habrá que promover la celebración de la bendición divina para todas las naciones, no solamente para el pueblo judío que en su versión sionista está traicionando su vocación de ser testigo del Eterno, como la describía André Neher, el gran pensador judío francés del siglo XX.

    No olvidemos que los tiempos mesiánicos advienen en todos pueblos -en medio de la historia de la humanidad amenazada de muerte, pero prometida de plenitud por el Dios de la Vida- gracias a las personas justas de la historia que dan su vida por el mundo venido de Dios, no de los poderosos de este mundo.

    San Cristóbal de Las Casas, 20 de junio de 2026

  • JobeLab Una iniciativa de pensamiento crítico y espiritualidades diversas desde San Cristóbal de Las CasasJobeLab | San Cristóbal de las Casas, Chiapas | 2026

    JobeLab Una iniciativa de pensamiento crítico y espiritualidades diversas desde San Cristóbal de Las Casas

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    A partir de la segunda mitad del siglo XX, Chiapas se convirtió en un laboratorio de nuevas formas de habitar y pensar el mundo, con la confluencia creativa de importantes procesos sociales, políticos, culturales y espirituales.

    Entre ellos cabe destacar el dinamismo sinodal (o camino compartido por todo el pueblo creyente con su diversidad de ministerios) de seis décadas, implementado por la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas con jTatik Samuel Ruiz como pastor caminante y cientos de comunidades y colectivos locales, regionales e internacionales, convocados por la justicia y la paz para los pueblos originarios y demás comunidades de esta región de Chiapas. En una asombrosa confluencia de caminos, el Congreso Indígena de 1974 fue el inicio de la presencia pública de los pueblos originarios con voz propia. También surgieron los movimientos sociales y culturales indígenas, mestizos e internacionales con proyectos de investigación sobre la rica herencia maya, antigua y nueva, desarrollados por equipos de antropología social, arqueología y lingüística, con oleadas de investigadores que llegaban de América Latina, los Estados Unidos y Europa, que con un modelo académico aun extractivista hicieron importantes hallazgos en las ciencias sociales y las humanidades. La traducción de la Biblia a las lenguas mayenses, promovida primero por le Escuela Bíblica de Verano como parte de un plan de intervencionismo estadounidense, fue evolucionando hacia trabajos de diálogo intercultural, proseguidos hasta la fecha por diversas iglesias cristianas, incluida la católica romana. Finalmente, el movimiento zapatista con el levantamiento armado y mediático de1994 se convirtió en el parteaguas de una insurrección social, política y cultural que al día de hoy prosigue su contribución como una de las más radicales críticas al sistema hegemónico de la hidra capitalista de múltiples cabezas, como el patriarcado y el colonialismo.

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    La “Escuela de San Cristóbal” es un nombre propuesto desde hace décadas por Pablo Romo y otras personas de universidad y de las artes, para evocar el legado de pensamiento crítico, resistencias y espiritualidades surgidas en Chiapas, como contraparte de la Escuela de Cuernavaca, analizada por Humberto Beck. En sus conexiones y diferencias, ambas son dos grandes contribuciones al pensamiento crítico surgidas en México el siglo pasado.

    De esta manera, reconociendo a las personas, colectivos y organizaciones e iniciativas de la sociedad civil que han formado parte activa de estos procesos, como un colectivo inspirado en ellos, con JobeLab -apócope de Jobel que es nombre tsotsil de San Cristóbal de Las Casas y laboratorio para designar esta ciudad como un laboratorio- buscamos dar continuidad a tal legado en un nuevo contexto, enfocándonos en el pensamiento crítico y las espiritualidades que les han dado sustento, como la de los pueblos originarios, la cristiana católica, y más recientemente el budismo y el islam.

    Por medio de la iniciativa JobeLab. Diálogos permanentes y mutuo acompañamiento para las re-existencias seguiremos cultivando esta herencia en el nuevo escenario de la crisis civilizatoria que enfrenta la humanidad en el segundo cuarto del siglo XXI, donde la convivencia pacífica entre las naciones y el equilibrio del planeta Tierra está en riesgo y nos llama a promover procesos de resistencia y re-existencia.

    Tal iniciativa la cuidaremos a partir de dos actitudes inspiradoras que son, a la vez, ejes transversales de los conversatorios, encuentros y festivales que organizaremos en diversos espacios de la ciudad: hospitalidad y comensalidad.

    La hospitalidad es uno de los gestos humanos que expresan con mayor fuerza nuestra condición humana común, es decir, nuestro modo de devenir personas y comunidades como seres en relación unos con otras. Tal actitud radical de apertura a la otredad es un acto primordial ético y político, donde las religiones y las espiritualidades de la humanidad celebran un destello de la divinidad.

    La comensalidad, como la otra cara de la luna, es el suelo nutricio donde recibimos las otredades de la Madre Tierra, de los otros humanos que devienen prójimo, y de la Divinidad, por medio de comida y bebida creadas por el genio propio de cada pueblo. Dicha dádiva la celebramos como banquete incluisvo donde la Sofía divina prepara una mesa para todas las naciones y las creaturas del cosmos.

    Junto con Carmen Reyes y Ricardo Hernández, Angélica Evangelista y Abraham Mena, participo con emoción en este proyecto, desde la tradición de vida y pensamiento de los dominicos. En estos intercambios buscamos encontrar nuevas expresiones de la Palabra divina y humana como fuego creador que nos redime, anima y cobija en los actuales tiempos de intemperie como especie humana que se pone en riesgo a sí misma y a la Casa Común llevándonos al precipicio de la aniquilación.

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    Esta semana dos eventos serán la presentación formal de JobeLab, luego del primer evento donde germinó la iniciativa, el pasado 28 de enero, con una presentación sobre Gaza y Chiapas en el templo de Caridad en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas.

    El miércoles 25 de marzo a las 5:30 de la tarde realizaremos el conversatorio “La Escuela de San Cristóbal”, con la participación de Pablo Romo quien fuera uno de los actores del proceso diocesano de promoción de los derechos humanos haciendo ruta para el nacimiento del Centro de Derechos Humanos fray Bartolomé de Las Casas. Martha Elena Welsh, coreógrafa que anima en Casa Xitla en la Ciudad de México talleres de apoyo a personas en vulnerabilidad extrema, enfrentando violencias diversas. Y Juan Carlos La Puente, peruano con gran experiencia internacional en acompañamiento espiritual a defensoras y defensores de derechos humanos, quien ha ido construyendo desde Oregón en los Estados Unidos una metodología para el discernimiento permanente como camino de acuerpamiento para personas y comunidades en re-existencia.

    Y luego, el viernes 27 de marzo a las 5 de la tarde, exploraremos la otra faceta de las re-existencias que es el perdón como camino de encuentro en contextos de violencia. Con la comunidad musulmana de San Cristóbal de Las Casas, representada por Shaykh Yahya Rhodus y Shaykh Mudar Abudlghani, conversaremos sobre el perdón en las tradiciones cristiana y musulmana como camino común para la paz, en un momento crítico de la violencia en Medio Oriente. Y lo haremos con la extraordinaria música y canto de Nader Khan, artista Sufí canadiense.

    Les invitamos a formar parte de JobeLab desde donde cada quien se encuentre, sea asistiendo a los conversatorios y encuentros, sea imaginando y creando espacios similares donde podamos acuerparnos y florecer como personas y comunidades en resistencia y re-existencia, yendo más allá de la espiral de violencia que nos rodea, hacia un mundo otro de hospitalidad y comensalidad.

    Jobel, 23 de marzo de 2026

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