Etiqueta: Boaventura de Sousa Santos

  • De las resistencias a las re-existencias Sobre los aprendizajes descoloniales de la última décadaAlex Serpas | Re-existe: Un salto de vida | Pintura acrílica sobre papel | El Salvador, 2025

    De las resistencias a las re-existencias Sobre los aprendizajes descoloniales de la última década

    Por Carlos Mendoza-Álvarez

    Retomo la historia del río de aguas de vida y pensamiento que se ha ido formando gracias a experiencias de aprendizaje compartido con amigas y amigos con quienes descubro un modo inspirador para vivir la espiritualidad y para tejer un pensamiento teológico y filosófico que sea significativo y movilizador para los tiempos que vivimos en nuestra época de incertidumbre global.

    El Mutuo Acompañamiento Espiritual y Teológico fue el primer riachuelo que se fue formando para irrigar las tierras de mi labor teológica que fui cultivando con personas ubicadas en las periferias de la sociedad, buscando una espiritualidad de la vida que florece en medio de las grietas del poder, primero en México y los Estados Unidos, luego en todo el continente hasta llegar ahora a Europa y África. Así, poco a poco fui explorando espacios de gran vitalidad de espiritualidades diversas, con su saber teológico propio fuera de la universidad, como la plaza pública, el servicio pastoral y el activismo social. Espiritualidades que ya intuía desde mi juventud, pero que ahora escuchaba con mayor atención del corazón y de la inteligencia.

    ∂

    El otro afluente del valle de las prácticas y saberes descoloniales lo comencé a navegar con Pablo Reyna, Araceli Téllez, Eduardo Velasco y varios colegas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México desde hace más de una década. Eran los tiempos del movimiento estudiantil #YoSoy132 que se levantó contra la corrupción del sistema político mexicano; tiempo también de las protestas por la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa; y, posteriormente, tiempo del movimiento #MeToo encendido por las compañeras feministas en plazas públicas de todo el mundo para desmantelar el patriarcado milenario.

    Me sumé al proceso de aprendizaje para “descolonizar la universidad”, al que nos había convocado David Fernández -quien inició su rectorado en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México inspirado por el pensamiento y martirio de su compañero jesuita Ignacio Ellacuría de la Universidad Centroamericana de El Salvador, y asesorado por la aguda inteligencia del gran pensador mexicano Gustavo Esteva- desde mi lugar como académico y directivo. Propuse entonces, en mi calidad de Divisional de Humanidades y Comunicación de la Ibero Ciudad de México, llevar a cabo en 2016 un coloquio que llamamos “Por un cambio de mundo”, donde convocábamos a estudiantes, docentes e investigadoras, así como al personal administrativo y compañeros de servicios de la universidad, a plantear los problemas sociales más urgentes de nuestro tiempo para conversar sobre los modos de hacerles frente, pensando sus causas como parte de nuestra vocación universitaria, y dando el giro “epistemológico” crucial para aprender de los saberes de los pueblos y los movimientos sociales que enfrentaban con creatividad y esperanza esas violencias. Fue memorable en ese coloquio la conferencia magistral dictada por Leonardo Boff sobre los desafíos de nuestro tiempo.

    A partir de ese momento propicio se fueron concatenando otros conversatorios, semilleros y coloquios académicos, cada uno convocando siempre tres miradas y análisis de perspectivas diversas y complementarias: los movimientos sociales en resistencia a las violencias diversas; las personas de academia aprendiendo e investigando junto con esos movimientos; y las colectivas de artistas creando performances, coreografías, música, pintura, escultura, dramaturgia y literatura para contar y recrear las historias de vida que van surgiendo en las grietas del mundo violento. Resultó ser con el tiempo una fórmula apasionante, llena de muchos desafíos cognitivos, sociales, culturales y espirituales, que se fue revelando como una vía específica para “descolonizar” la universidad, abriéndola así a otros procesos de conocimiento y de transformación de la realidad surgidos en las periferias del mundo hegemónico.

    El coloquio “En la encrucijada del Norte y el Sur” sobre la obra poética y académica de Boaventura de Sousa Santo de 2017 fue otro momento memorable, donde raperos, cantando y bailando la poesía de la escritura INKZ (incapaz) del autor portugués, interactuaban con Madres Buscadoras de México y Argentina, con jóvenes mujeres de las Guardias Comunitarias de Cherán en Michoacán, y con sanadores de Bojayá en Colombia curando el trauma de la masacre perpetrada por paramilitares y ejército, entre muchas otras experiencias de víctimas convertidas en sobrevivientes. Explorábamos así nuevos caminos de la “ecología de saberes”. Un territorio apenas explorado que tendremos que ir recorriendo en los años por venir.

    Más adelante, la conferencia sobre teologías descoloniales organizada en 2019 por la revista internacional de teología Concilium en la Ciudad de México -iniciativa editorial de la que formaba parte como consejero editorial y directivo más tarde que mantenía viva la llama del Concilio Vaticano II- en colaboración con la Ibero y con el CUC de los dominicos en Ciudad Universitaria vino a atar varios de esos hilos en un nudo maestro. Una oración ecuménica en el templo de Santo Domingo de México, copresidida por un obispo católico dominico y una obispa afro puertorriqueña y queer abrió el evento, que luego congregaría en el campus universitario de Santa Fe a movimientos sociales de México, Guatemala, El Salvador, Colombia, Brasil y Argentina, entablando inspiradoras conversaciones con periodistas de investigación, antropólogas, filósofos y teólogas, en mesas redondas de mutua escucha. Cada jornada estaba acompañada de conversatorios a tres voces siguiendo el formato que nos había revelado un nuevo modelo de universidad en ciernes. Otras veces organizamos mesas redondas con figuras reconocidas, como aquella extraordinaria conversación entre Rita Segato, Raúl Zibechi y Amador Fernández Savater sobre las espiritualidades que animan las resistencias, un tema para los tres personajes fuera de sus acostumbradas reflexiones de teoría crítica que aceptaron explorar, llevada a cabo en el CUC de la Parroquia Universitaria de los dominicos, para cerrar el evento con provocadoras intuiciones sobre la “esperanza política”.

    ∂

    Hasta ahí llamábamos “Resiste” a esos conversatorios hasta que, en diálogo con Nelson Maldonado-Torres durante un coloquio en Boston en la primavera de 2022, caí en la cuenta de la necesidad de nombrar con una nueva expresión esta fase más profunda del proceso de la descolonización de la vida y del pensamiento. Era crucial concentrarnos en las “re-existencias” que crean los pueblos afrodiaspóricos, las mujeres en su lucha contra el patriarcado, las colectivas queer, las madres buscadoras en Argentina y México, los colectivos de personas en migración forzada, las personas discapacitadas (o de capacidades diferentes, según el énfasis deseado) creando espacios de vida, y tantas otras comunidades en resistencia que inventan, día tras día, nuevos modos de vida, de organización comunal y de espiritualidades del Buen vivir.

    Animados por esa intuición llevamos a cabo, junto con Elías González y Juan Carlos La Puente, dos encuentros-festivales en el ITESO de Guadalajara con el nombre “Re-existe”, el primero en 2023 y luego en 2025. Con la gran visión de su rector Alexander Zatyrka, la imaginación creativa de un puñado de teólogas y teólogos de Perú, Kenia, Nigeria, Cataluña, la India y México hizo posible congregar a ochenta personas invitadas y cientos de estudiantes y docentes en ambos encuentros. El corazón de ambos conversatorios y festivales latía concentrado en las espiritualidades que mantienen de pie, con “esperanza combativa”, a las personas y comunidades ubicadas en las grietas del mundo hegemónico. El extractivismo de minería se analizaba en sus conexiones con el racismo de supremacía blanca y las políticas migratorias xenófobas, con sus estrategias de limpieza étnica y exterminio enfocadas en el control de territorios y subjetividades por medio de nuevos colonialismos de asentamientos, como los que dieron origen a países como los Estados Unidos, Sudáfrica e Israel. Ahí buscábamos desentrañar los procesos para despertar, sanar y acuerparse que son desplegados por las comunidades en resistencia. Historias que, poco a poco, se transforman en re-existencias.

    La cosecha de esos maravillosos encuentros se expresó también como ritualidad celebrativa gracias al apoyo de Fran, Diego, Glenda y Lau, educadores populares del colectivo Bendita Mezcla, formado por las jóvenes generaciones de las Comunidades Eclesiales de Base de Nuestramérica. Y, así, estos conversatorios llegaron a su clímax estético con el talento del cómic de Katsumi Lemus, el rap y el hip hop de los compañeros de Psicolexia y Semillero 259 de Chiapas, con los performances de la colectiva de artistas de Portland, en Oregón, los bailadores del Jauja en tierras andinas, y tantas otras personas creadoras de resplandores de belleza en las grietas del necropoder.

    Soñamos ahora con volver a reunirnos en Madre África en 2028, donde podamos honrar la memoria viva de esos pueblos que mucho nos enseñan hoy de aquella potencia de la ancestralidad recuperada. Pueblos que son testimonio vivo de la creatividad de la diáspora y de la profundidad del pensamiento que surge de heridas centenarias trasformadas en cuerpos y territorios de dignidad y esperanza, como en Sudáfrica y Kenia, Sudán del Sur y el Congo.

    En el contexto de la gran catástrofe (Nakba) que hoy enfrentamos -sea como “guerra contra la humanidad” según los zapatistas en Chiapas, sea como genocidio en Palestina denunciado en sus dispositivos ideológicos de sionismo judío y evangélico por Silvana Rabinovich y Mitri Raheb, o bien como tecnofascismo en el mundo entero según el pensamiento decolonial- son más que nunca urgentes estos encuentros para tejer redes de mutuo reconocimiento y esperanza política, promoviendo un análisis agudo de la complejidad de la catástrofe.

    Pero quizás el mayor desafío radica en la compartición de las iniciativas de cuidado de los territorios y de los procesos de autonomías que cultivan muchos colectivos ubicados en las grietas del mundo hegemónico, donde la vida de los pueblos es preservada y potenciada como semilla de esperanza para la humanidad y para la Casa Común que nos acoge en su seno.

    ∂

    Sobre este urgente tema, un libro sobre teología política descolonial está en el horno desde hace un año. Se trata de un análisis descolonial porque surge de las grietas del necropoder en tiempos de la gran catástrofe. Pero tal aproximación es insuficiente si no está enriquecida con el análisis antropológico del deseo mimético que da razón de las violencias en el seno de la subjetividad en relación con la otredad del prójimo y del Dios otro. Esta teología política descolonial se encuentra abierta a la permanente crítica gracias al horizonte del pensamiento apofático que nos alerta contra toda suplantación de lo divino. Se trata de una obra colectiva que fui amasando poco a poco, junto con colegas que participaron en los coloquios que organicé con el apoyo de Martin, Matthew y Francis, entusiastas doctorandos en Boston College, a lo largo de los cinco años que viví en tierras de los Massachussets. La editorial Orbis Books de Nueva York es la casa que nos acoge para la publicación de esta obra, donde daremos razón de nuestros sentires y pensares de re-existencia en tiempos del necropoder.

    Sobre este libro en la etapa final del proceso editorial les contaré más detalles en próximas entradas.

    Jobel, 12 de septiembre de 2026

  • Transfiguraciones mayas Acto cultural de los 500 OP Chiapas

    Transfiguraciones mayas Acto cultural de los 500 OP Chiapas

    Palabras de bienvenida

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    Buenas tardes, queridos hermanos y hermanas:

    Este acto cultural en la plaza pública del municipio de Zinacantán es un símbolo del diálogo fe y razón que ha sido el corazón de la predicación del Evangelio, desde sus orígenes en tierras de Palestina con Jesús de Nazaret, hace dos mil años, hasta el día de hoy en los Altos de Chiapas.

    Jesús de Galilea fue un predicador de buenas noticias para la humanidad, enfrentando a los poderosos de su tiempo, y acompañado por su comunidad mesiánica a pesar de que fue traicionado por una turba enfurecida.

    La entrega amorosa de Jesús por una humanidad reconciliada consigo misma y con la madre Tierra adquiere una fuerza cósmica con su resurrección de entre los muertos que es la buena noticia más radical de todos los tiempos.

    Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos. Y por eso el Dios de la vida siempre está del lado de los pobres, los excluidos y los vulnerables, para desde ahí llamar a todos, víctimas y verdugos, a sanar a la humanidad herida de muerte y llevarnos a su vida plena

    Con motivo de la llegada de los primeros frailes dominicos a Tierra firme de la Abya Yala de los pueblos originarios, hace cinco siglos en las costas de Veracruz en 1526, los frailes dominicos de hoy anhelamos hacer memoria dichosa, a la vez que crítica, de esos cinco siglos de encuentros y desencuentros con los pueblos de México, en especial de Chiapas.

    El diálogo fe y razón, los frailes dominicos lo hemos promovido desde hace ocho siglos en la espiritualidad, el pensamiento y las artes, siempre acompañado de la promoción de la dignidad humana y sus derechos humanos inalienables, a través de la justicia y la paz para todos los pueblos y creaturas, como lo hiciera el primer obispo de Chiapas, nuestro hermano fray Bartolomé de Las Casas, por medio de la evangelización pacífica, y luego siguiera sus pasos fray Pedro Lorenzo de la Nada en tierras de los Pochutlas y los Lacandones, como se podrá apreciar en el mural que está por develarse.

    El acto cultural que hoy nos congrega es un movimiento en tres momentos: la imagen, la palabra y la música.

    La imagen

    Por medio de los murales los pueblos mayenses han plasmado desde antiguo su memoria ancestral, cuyo ejemplo culmen son los murales de Bonampak. Esa tradición se renueva en el arte maya contemporáneo, como el del gran maestro Antún Kojtom, artista tseltal de Tenejapa, quien aceptó la invitación de los frailes dominicos a imaginar, diseñar y pintar el mural que será develado en unos instantes por el Prior Provincial de los Dominicos en México, fray Luis Javier Rubio Guerrero, el maestro Antún Kojtom, artista invitado, y un hermano representando a las autoridades del templo de San Lorenzo mártir.

    Luego se expondrán nueve cuadros de jóvenes de Zinacantán que participaron en el Taller de iniciación a la pintura acrílica que ofreció el maestro Antún la semana pasada. Sus obras muestran el ch’ulel o fuerza espiritual que les acompaña en su vida interior. Y haremos entrega de los diplomas de reconocimiento a su compromiso.

    La palabra

    Desde antiguo la palabra humana es un destello de la palabra divina, en especial la poesía. En la segunda parte de este acto cultural escucharemos poesía del maestro Xun Betan, escritor tsotsil de Venustiano Carranza ,y de las y los jóvenes que participaron en el taller que animó por varias semanas en Zinacantán. También haremos entrega de los diplomas de reconocimiento a su compromiso.

    La música

    Y para concluir, la música tradicional, esa memoria ancestral sonora, nos inspirará para mirar de cerca el mural monumental del maestro Antún Kojtom y los acrílicos de sus estudiantes. Las ondas sonoras de los músicos tradicionales de la Parroquia de San Lorenzo Mártir de Sots’leb alcanzarán a escucharse en toda la plaza, con ecos en los cerros sagrados con los ch’ulelal que los pueblan, quienes también nos miran y acompañan hoy.

    ∂

    Los frailes dominicos ofrecemos este regalo al pueblo zinacanteco. Fue posible gracias al acuerdo de las tres autoridades de la comunidad: municipio, templos y plan pastoral.

    Una palabra especial de gratitud a la Fundación Sertull de la Ciudad de México por su generoso apoyo para financiar esta iniciativa, así como al Centro de Derechos. Humanos fray Bartolomé de Las Casas por su acompañamiento en la educación de la memoria histórica y de los derechos humanos de los pueblos originarios.

    Para concluir hago una invitación a la familia dominicana (frailes, hermanas y laicos) a seguir profundizando, con rigor y con esperanza, la memoria histórica de ese pasado complejo de los dominicos en Chiapas desde los desafíos que se abren en el horizonte de nuestro tiempo:

    • visibilizar las historias de las mujeres sabedoras de la espiritualidad ancestral maya y sus cargos actuales en las comunidades, así como a las personas de la

    diversidad sexual en su dignidad, sus derechos y su responsabilidad comunitaria;

    • y acompañar en sus procesos a las infancias y juventudes que se incorporan con pasión a la modernidad tecnológica, con sus oportunidades y sus graves riesgos de devastación ecológica, social y política, en tiempos del algoritmo y la inteligencia artificial.

    Que el arte tsotsil y tseltal contemporáneo que vamos a contemplar en el mural y los acrílicos, a escuchar en los poemas y a celebrar con la música tradicional nos permitan celebrar el diálogo de saberes entre los pueblos, con sus espiritualidades ancestrales y contemporáneas diversas.

    Que sigamos practicando la escucha mutua en nuestros días para promover la vida plena de los pueblos originarios de los Altos de Chiapas, en especial del pueblo zinacanteco.

    ¡Sean todes bienvenides a esta fiesta de la Vida del pueblo zinacanteco de ayer y hoy!

    Sots’leb, 6 de junio de 2026

    fray Carlos Mendoza Álvarez, OP

    Coordinador de las actividades culturales 500 OP Chiapas

  • Amores no patriarcalesEl Cometa Ludo | La lucha no continúa, es continua | 2014

    Amores no patriarcales

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    “El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer | y nuestro castigo es la violencia que ya ves […] Y la culpa no era mía ni cómo andaba ni cómo vestía | y la culpa no era mía ni cómo andaba ni cómo vestía…” Así iniciaba el performance de la colectiva chilena de Valparaíso Las Tesis en el auge del movimiento #MeToo antes de la pandemia del Covid19 que azotó a la humanidad. Recuerdo cómo en el 2020 se extendían por el mundo, como un oleaje creciente, las protestas en las plazas, los tendederos de denuncia de acoso sexual en universidades, empresas, oficinas de gobierno y jardines públicos. Una marea verde y negro de acción afirmativa de las mujeres enfrentando el patriarcado.

    En aquél entonces las colegas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México denunciaron en el tendedero a compañeros estudiantes, profesores y directivos que habían cometido algún acto de acoso sexual. Gracias a esas protestas se estableció tiempo después de manera formal un protocolo institucional para denuncias de acoso en la universidad gestionado por diversos comités y comisiones institucionales. También se promovió una cultura de los derechos humanos para combatir la violencia de género, integrando esa problemática al currículum y fundando el Centro de Estudios Críticos de Género y Feminismos. Años antes se había creado un programa de doctorado para investigar ese fenómeno en la sociedad contemporánea desde una perspectiva interdisciplinaria y contribuir así al fortalecimiento de colectivas feministas y de la diversidad sexual, a la vez que diseñar propuestas para el establecimiento de políticas públicas de equidad de género. Me tocó explorar, junto con las colegas feministas y queer, los mejores caminos para apoyar esa iniciativa desde la División de Humanidades y Comunicación, donde trabajaba como divisional en aquellos años con un formidable equipo de colegas jóvenes, expertos en filosofía, comunicación, artes gráficas, administración y gestión académica.

    En aquellos años también se multiplicaron las denuncias de figuras públicas que fueron surgiendo en diversos ambientes culturales, como el artístico, el académico y el religioso, que expresaban el clamor de más de la mitad de la población de la humanidad harta de la violencia de género, principalmente contra las mujeres, pero también contra las personas y colectivas queer. Gracias a ese despertar colectivo descubrí el admirable trabajo de la teóloga de la India Kochurani Abraham con mujeres víctimas de violencia de género infligida contra las mujeres por líderes varones de tres tradicionales religiosas de la India: el hinduismo, el islam y el cristianismo. Su trabajo consistía en visibilizar dicha violencia milenaria y acompañar a las mujeres en su camino de liberación del lastre patriarcal por medio de la invención de nuevas formas de pertenencia a su tradición espiritual, nutrida con cuidados mutuos y creatividad en su compromiso por entrelazar espiritualidad con justicia social y equidad de género.

    ∂

    Pero también hubo excesos como la cultura de la cancelación que destrozaba con un clic la vida y la trayectoria de personas acusadas sin sustento, a veces como ajuste de cuentas, otras como fruto podrido de la rivalidad, y algunas otras con motivos suficientes para una denuncia anónima por miedo a las redes de corrupción que mantenían el pacto patriarcal intacto, fenómeno político analizado por Rita Segato como mandato de masculinidad en su obra Contra-pedagogías de la crueldad.

    El caso de Boaventura de Sousa Santos me tocó de manera muy cercana porque años atrás había organizado, junto con el querido colega y amigo Pablo Reyna, un coloquio sobre su obra científica y poética, para enmarcar el Doctorado Honoris Causa que le otorgaba cinco universidades del Sistema Universitario Jesuita de México por su notable contribución a las epistemologías del Sur, al Foro Social Mundial y a la ecología de saberes. Un grupo de colegas del Centro de Estudios Sociales (CES) la Universidad de Coímbra le denunció por acoso sexual en una publicación británica que luego fue retirada. La denuncia acabó con su carrera de manera fulminante. Esa crisis, al mismo tiempo, visibilizó un problema soterrado de rivalidad en la academia portuguesa con sus conexiones en todas las latitudes del planeta. Luego que ya ha pasado un lustro hoy sabemos que las acusaciones no han sido probadas, aunque el daño ya está hecho, según el reciente relato de la filósofa brasileña Marilena Chaui. Como parte de esta triste historia, Maria Paula Meneses, académica de Mozambique que fue una de las personas acusadas por encubrimiento del autor portugués, acaba de fallecer y puede leerse un mensaje de despedida que hizo público en julio pasado antes de su muerte.

    ¿Cómo mantener la vigencia de una obra colosal como la de Boaventura, Maria Paula y Marilena, con su red de conversaciones sobre el mundo con colegas decoloniales y anticoloniales como Silvia Rivera-Cusicanqui y Gladys Tzul Tzul luchando desde abajo, honrando primero la memoria de las víctimas del patriarcado, así como a aquellas atrapadas en la espiral de resentimiento y odio que se expande en diversos colectivos humanos, sin dejar de clamar por la necesaria rendición de cuentas y el desafío del descubrimiento comunal de la verdad?

    ∂

    Esta semana participé en el Seminario sobre prácticas no patriarcales dirigido por el querido amigo y colega antropólogo Abraham Mena en Ecosur. Fue una sesión virtual que nos permitió incluir en la conversación académica en esta ciudad coleta e indígena a la teología crítica como interlocutora de otras disciplinas sociales y las humanidades para pensar los caminos de superación del patriarcado con sus masculinidades tóxicas.

    En mi presentación subrayé la necesidad de la interseccionalidad como método a fin de conectar las violencias diversas que padecen “los condenados de la tierra”, comenzando por las mujeres, pero incluyendo a las personas basurizadas por una sociedad hegemónica patriarcal, capitalista, clasista y de supremacía blanca.

    Me sorprendieron las preguntas en línea que apuntaban a las buenas prácticas de desmantelamiento del patriarcado. Mi hilo conductor en el diálogo fueron los amores no patriarcales como una brújula para salir del enredo del poder hegemónico con sus muchas cabezas, como la hidra capitalista de la que nos advirtieron los zapatistas hace algunos años.

    Esos amores no patriarcales son amores disidentes que desmantelan la manera tóxica de afirmar la condición humana como poder, control y mandato de masculinidad. Amores diaspóricos de personas queer, pero también amores de personas cisgénero que dan cabida a la diversidad en sus propios cuerpos, mentes y espíritus. Y como expresión de esos amores, subrayaba también la importancia de la ritualidad que crean las colectivas en su diversidad para celebrar la vida como sobrevivientes: las madres de personas desaparecidas, los migrantes enfrentando al tren del horror, no por azar nombrado La Bestia, y los pueblos originarios entrelazando la tradición ancestral con cristianismos de diversas tonalidades confesionales.

    Contaba yo, como referente de estas nuevas formas, la historia de las liturgias feministas que recrean su propia sacramentalidad del paso de la divinidad por las vidas, las cuerpas y las luchas de las mujeres, como lo ha explorado Marilú Rojas en sus investigaciones sobre la ecoteología feminista de la liberación. Traía al corazón también las liturgias queer/cuir de aquellas colectivas de la diversidad Lbgtiq+ que no cesan de celebrar al Dios raro como divinidad encarnada, pues como señala Ángel Méndez, no hay nada más cuir que un Dios humanizado.

    Los amores no patriarcales son, al fin y al cabo, aquellos amores diaspóricos, es decir, en salida hacia los otros, las otras, los otroas. Amores de género fluido que se reconceptualizan sin cesar, como lo analiza Sylvia Marcos en el caso de las mujeres zapatistas, donde lo que importa son las personas que se arriesgan a vivir cada relación humana y creatural en la tesitura del amor que no controla, ni impone, ni mata, sino que celebra la vida en su asombrosa diversidad.

    Amores no patriarcales que es preciso descubrir en cada historia de quienes se atreven a salir al encuentro del otra, la otra, les otroas como dádiva, regalo, don, llamado, caricia, clamor y encuentro.

    San Cristóbal de Las Casas, 14 de febrero de 2026

    Nota: ¿Cómo entretejes tú amores no patriarcales?

Spanish