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  • Tejiendo una teología política para tiempos de Gran catástrofe Algunos avances del libro colectivo en proceso editorial neoyorkinoAntún Kojtom Lam | Mural Ch'ulel | Teatro de la Ciudad, San Cristóbal de Las Casas 2012 | Foto: Carlos Mendoza

    Tejiendo una teología política para tiempos de Gran catástrofe Algunos avances del libro colectivo en proceso editorial neoyorkino

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    La famosa autora canadiense Naomi Klein acaba de publicar, junto con Astra Taylor, un provocador libro sobre el fascismo del fin de los tiempos. Tan sólo en la Introducción de la obra -que se anuncia será un “best seller” en la anglósfera- las autoras plantean con realismo periodístico los hilos del fascismo como expresión del capitalismo de las minorías atrapadas en su propia contradicción: por un lado, ávidas de siempre mayor riqueza, por el otro, amenazadas por mayorías que tejen protestas en las calles en escenarios distópicos cada vez más recurrentes.

    Mi amigo Pablo Reyna me hizo llegar desde Colombia el libro con un escueto mensaje que leí como una provocación para entretejer con las autoras una lectura alternativa del fondo teológico en juego, que a mi juicio se encuentra en el papel movilizador de las espiritualidades de las resistencias. Ciertamente las pensadoras vislumbran en la vuelta al lugar o “hereness” la llave para recuperar la visión de una humanidad que cuida de la vida en el aquí y el ahora, a contrapelo de la historia hegemónica. Por lo que alcanzo a ver hasta ahora ellas no navegan el gran caudal de las prácticas y el pensamiento descoloniales del Sur epistémico que hemos descrito en nuestro trabajo desde hace varios años.

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    Tal es el tema central del libro que actualmente se encuentra en proceso editorial en la prestigiosa casa editorial Orbis Books de Nueva York que, desde hace seis décadas, presentó al público de habla inglesa las obras fundantes de la teología de la liberación, publicando a sus principales autores como Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino, Leonardo Boff y sus lectores creativos en el contexto estadounidense y de otras latitudes como Sudáfrica, Corea y Palestina.

    Se trata de una obra colectiva como fruto de los coloquios que organicé durante cinco años en el Boston College, cobijados por la iniciativa “Más allá de la violencia global” que propuse como plataforma de investigación personal en mi calidad de “senior professor” en aquella institución. Desde ahí pude invitar a colegas de Brasil, México, Inglaterra, España, Japón, Puerto Rico y los Estados Unidos para participar en diversos conversatorios sobre el pensamiento social, filosófico y teológico en ciernes tras el colapso del sueño moderno. En mi investigación previa realizada en México, Suiza, Francia y Brasil, había ido conectando el análisis de la fenomenología de la modernidad tardía con la teoría mimética de René Girard para explorar subjetividad colapsada por el sueño del ego tecnocientífico. Pero faltaba incluir el análisis decolonial inspirado en Frantz Fanon y Aníbal Quijano que proseguía la ruta del pensamiento latinoamericano de la liberación, incorporando nuevas categorías teóricas y prácticas para pensar la “colonialidad” como un proceso moderno de cinco siglos de extractivismo del trabajo, los saberes y las formas de vida de los pueblos sometidos.

    Surgió así la pregunta por la suplantación de lo divino que promovió la modernidad por medio del endiosamiento de la razón, la técnica, el mercado, el patriarcado y la voluntad de dominio, por mencionar solamente algunos de los dispositivos de control implementados por la racionalidad occidental tecnocientífica. De ahí la necesidad de postular “el hontanar apofático” de lo político, apelando a “la nada” como aquello que tenemos en común, según la feliz expresión de Matthew Kruger del “nothing in common”, en el “más acá” de nuestras identidades de clase social, raza, género, religión y cultura.

    De esta manera, gracias a estos conversatorios pudimos acceder al manantial de las resistencias y re-existencias donde fluye la teología política descolonial para tiempos de gran catástrofe. Así surgió la idea de un libro colectivo que recogiera las intuiciones y los relatos por los que fuimos discurriendo a lo largo de un lustro en tierras de los Massachussets.

    Cuando le conté a Neto Valiente, querido colega salvadoreño de la Escuela de Teología y Ministerios del Boston College, sobre la teología política descolonial que se iba cocinando -yendo más lejos que la teología de la liberación de primera generación que él admira y conoce a fondo- aquella que surge del encuentro entre fenomenología, teoría mimética, filosofía apofática y pensamiento decolonial, se quedó mirándome incrédulo. Y preguntó: “¿y quién ha escrito sobre eso?” Solamente le respondí: “nadie hasta ahora, pero nosotros lo vamos a hacer”.

    Laurel, Sole, Matthew, Valentina, Maddie, Francis, Juan Miguel, Martín y Amirah -entre muchos otros maestrandos y doctorandas- que seguían mis cursos de posgrado sobre teologías de la liberación, descolonial y queer en el Boston College fueron testigos de cómo se iban tejiendo esos hilos aparentemente tan disímbolos en un telar discursivo con la trama de la vulnerabilidad-convivencialidad-esperanza combativa como relectura de la colonialidad del poder-saber-ser que analizábamos en las clases y profundizábamos durante las tertulias en casa de Mingo y Valentina con la espléndida hospitalidad chilena, donde la comensalidad hacía fluir mejor las ideas y la amistad.

    Los colegas que invitaba a cada coloquio sobre una de esas fuentes teóricas que mencioné arriba aceptaban participar con gusto, pero cuando les hablaba yo de la correlación entre esos enfoques muchos manifestaron su escepticismo, mientras que otros asintieron con curiosidad. Y así nació el libro que propuse a la editorial neoyorkina cuando uno de sus editores me invitó a publicar alguna obra de mi autoría en una charla durante la convención de la Sociedad Teológica Católica de los Estados Unidos (CTSA por sus siglas en inglés) de junio de 2024 en Baltimore. Le comenté que tenía una mejor idea: proponer un manuscrito colectivo sobre teología política en tiempos de incertidumbre global. Y aceptó curioso la propuesta que le envié, luego de consultar con las y los colegas que habían participado en los coloquios bostonianos si se animaban a poner por escrito lo compartido en persona.

    En ese momento estábamos entrando en la Gran Catástrofe donde hoy nos encontramos entrampados. Así, la obra colectiva iría tomando forma como relato colectivo de esperanza en medio de los escombros del genocidio en Gaza, de las fosas clandestinas de México, en las grietas de las diásporas palestina y afrobrasileña, y desde los centros de detención de personas indocumentadas en Estados Unidos, entre otros no-lugares donde, de manera paradójica, surge “lo político” como resistencia al necropoder.

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    El libro lleva por título “El poder y la potencia”, una glosa a la importante obra del filósofo italiano Giorgio Agamben “El poder y la Gloria”, donde discurre sobre la suplantación de lo divino (la Gloria) por la economía y la política moderna (el poder). Nosotros queremos acercarnos a la Gloria divina, siempre inefable y no manipulable, desde las periferias del mundo hegemónico, en específico, desde la “potencia” de los pobres y excluidos como señalaron Jean Robert y Majid Rahmena, o de “los condenados de la tierra” en palabras de Frantz Fanon.

    El subtítulo “Teología política en tiempos de Gran catástrofe” es revelador de la tesis principal que recorre cada capítulo, a saber, que es posible una vivencia y pensamiento de la esperanza al vivir “lo político” desde su reverso y con imaginación escatológica, en su fuente mesiánica y en medio de los escombros de la Nakba, como lo hace hoy el pueblo palestino. Pero ahora es preciso hacerlo a escala global de Gran catástrofe, como propone en su reflexión en este libro el pensador puertorriqueño Nelson Maldonado-Torres. Los zapatistas en el sureste mexicano nombran “el común” a su modo de vivir y pensar lo político, recuperando así su tradición ancestral maya del territorio que, además de las tierras comunales, no pertenece a nadie en privado, sino que es de la comunidad.

    Las cuatro secciones del libro las presento en la Introducción a mi cargo. Ellas dan razón de los cruces de dos ejes: el fenomenológico-antropológico y el deacolonial-apofático. La primera sección parte de los escombros de Gaza con las reflexiones de Viola Raheb, filósofa palestina de la diáspora, acompañada de un planteamiento de teología política decolonial propuesto por Nicolás Panotto desde Chile y Argentina, analizando el sionismo evangélico como dispositivo de la colonialidad del poder. La segunda sección entreteje el hilo antropológico a partir de la teoría mimética aplicada al contexto sacrificial del militarismo israelí por Silvana Rabinovich, y sus efectos en la era Trump analizada con mirada aguda por James Alison para rastrear la “catolicidad” posible en tiempos de catástrofe; con un capítulo de tono místico propuesto por Brian Robinette buscando el fondo de “la vida escondida en Dios” en medio de la polarización extrema de las sociedades contemporáneas como la estadounidense.

    La tercera sección es una polifonía de voces descoloniales venidas de Puerto Rico, México, Martinica y Brasil. Nelson Maldonado-Torres abre con una invitación a pensar la colonialidad del tecnofascismo como Gran catástrofe, teniendo a Palestina como epicentro; Donovan Hernández desde México propone una “crítica de la razón de guerra” como leitmotiv de la colonialidad; Andrew Prevot, joven teólogo afroestadounidense de la nueva generación, rescata la obra del poeta martiniqués Édourd Glissant como provocación para pensar lo político; Cleusa Caldeira profundiza su propuesta del “teoquilombismo” como descolonización del pensamiento y la praxis que surge desde las subjetividades afrodiaspóricas en Brasil; Aída Hernández, quien invitó como coautora a su colega Gabriela Juárez, propone una lectura de lo político desde el acompañamiento a las Madres Buscadoras en México para explorar una espiritualidad encarnada en medio de las fosas clandestinas; y, finalmente, Ángel Méndez-Montoya, coreógrafo y teólogo “cuir” mexicano, reflexiona sobre la mesa queer como provocación teológica para pensar lo político como “el común” que insurge desde las subjetividades de las disidencias sexo-genéricas.

    Y para abrir el pensamiento crítico hacia su fondo pre-lingüístico, la cuarta sección explora el hontanar de la vida y del pensamiento. Raquel Bouso desde Barcelona hace un recuento de la filosofía de la nada desde Maestro Eckhart hasta la Escuela de Kioto, con sus implicaciones para pensar lo político. Y Matthew Kruger, joven pensador estadounidense, se asoma al pensamiento abismal de la Nada como hontanar de lo político que nos previene de idolatrías antiguas y nuevas en contextos políticos que manipulan la divinidad como ideologías identitarias.

    El prólogo a cargo de Mark Lewis Taylor, reconocido profesor emérito de Princeton, anuncia la urgente deconstrucción de lo sagrado violento en tiempos de Nakba, a partir de las reflexiones del poeta Darwish y del pensador camerunés Achille Mbembe, para enfrentar la poética de la desesperación a partir de las resistencias diversas, como el Sumud palestino.

    Y el Epílogo de M. Shawn Copeland, profesora emérita del Boston College y reconocida autora de teología negra feminista en los Estados Unidos, nos convoca a “la praxis de humanidad” para vivir en medio de los escombros con esperanza.

    El lanzamiento del libro está previsto para febrero de 2027, pero ya desde ahora se puede adquirir en pre-venta en el portal de Orbis Books. Más adelante les contaré sobre las presentaciones virtuales y presenciales que iremos organizando, junto con mis colegas editores y autores, de este gran volumen colectivo que quiere contribuir así, de manera colegiada y crítica, a pensar la esperanza posible en tiempos de colapso civilizatorio.

    Jobel, 19 de septiembre de 2026

  • Transfiguraciones mayas Acto cultural de los 500 OP Chiapas

    Transfiguraciones mayas Acto cultural de los 500 OP Chiapas

    Palabras de bienvenida

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    Buenas tardes, queridos hermanos y hermanas:

    Este acto cultural en la plaza pública del municipio de Zinacantán es un símbolo del diálogo fe y razón que ha sido el corazón de la predicación del Evangelio, desde sus orígenes en tierras de Palestina con Jesús de Nazaret, hace dos mil años, hasta el día de hoy en los Altos de Chiapas.

    Jesús de Galilea fue un predicador de buenas noticias para la humanidad, enfrentando a los poderosos de su tiempo, y acompañado por su comunidad mesiánica a pesar de que fue traicionado por una turba enfurecida.

    La entrega amorosa de Jesús por una humanidad reconciliada consigo misma y con la madre Tierra adquiere una fuerza cósmica con su resurrección de entre los muertos que es la buena noticia más radical de todos los tiempos.

    Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos. Y por eso el Dios de la vida siempre está del lado de los pobres, los excluidos y los vulnerables, para desde ahí llamar a todos, víctimas y verdugos, a sanar a la humanidad herida de muerte y llevarnos a su vida plena

    Con motivo de la llegada de los primeros frailes dominicos a Tierra firme de la Abya Yala de los pueblos originarios, hace cinco siglos en las costas de Veracruz en 1526, los frailes dominicos de hoy anhelamos hacer memoria dichosa, a la vez que crítica, de esos cinco siglos de encuentros y desencuentros con los pueblos de México, en especial de Chiapas.

    El diálogo fe y razón, los frailes dominicos lo hemos promovido desde hace ocho siglos en la espiritualidad, el pensamiento y las artes, siempre acompañado de la promoción de la dignidad humana y sus derechos humanos inalienables, a través de la justicia y la paz para todos los pueblos y creaturas, como lo hiciera el primer obispo de Chiapas, nuestro hermano fray Bartolomé de Las Casas, por medio de la evangelización pacífica, y luego siguiera sus pasos fray Pedro Lorenzo de la Nada en tierras de los Pochutlas y los Lacandones, como se podrá apreciar en el mural que está por develarse.

    El acto cultural que hoy nos congrega es un movimiento en tres momentos: la imagen, la palabra y la música.

    La imagen

    Por medio de los murales los pueblos mayenses han plasmado desde antiguo su memoria ancestral, cuyo ejemplo culmen son los murales de Bonampak. Esa tradición se renueva en el arte maya contemporáneo, como el del gran maestro Antún Kojtom, artista tseltal de Tenejapa, quien aceptó la invitación de los frailes dominicos a imaginar, diseñar y pintar el mural que será develado en unos instantes por el Prior Provincial de los Dominicos en México, fray Luis Javier Rubio Guerrero, el maestro Antún Kojtom, artista invitado, y un hermano representando a las autoridades del templo de San Lorenzo mártir.

    Luego se expondrán nueve cuadros de jóvenes de Zinacantán que participaron en el Taller de iniciación a la pintura acrílica que ofreció el maestro Antún la semana pasada. Sus obras muestran el ch’ulel o fuerza espiritual que les acompaña en su vida interior. Y haremos entrega de los diplomas de reconocimiento a su compromiso.

    La palabra

    Desde antiguo la palabra humana es un destello de la palabra divina, en especial la poesía. En la segunda parte de este acto cultural escucharemos poesía del maestro Xun Betan, escritor tsotsil de Venustiano Carranza ,y de las y los jóvenes que participaron en el taller que animó por varias semanas en Zinacantán. También haremos entrega de los diplomas de reconocimiento a su compromiso.

    La música

    Y para concluir, la música tradicional, esa memoria ancestral sonora, nos inspirará para mirar de cerca el mural monumental del maestro Antún Kojtom y los acrílicos de sus estudiantes. Las ondas sonoras de los músicos tradicionales de la Parroquia de San Lorenzo Mártir de Sots’leb alcanzarán a escucharse en toda la plaza, con ecos en los cerros sagrados con los ch’ulelal que los pueblan, quienes también nos miran y acompañan hoy.

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    Los frailes dominicos ofrecemos este regalo al pueblo zinacanteco. Fue posible gracias al acuerdo de las tres autoridades de la comunidad: municipio, templos y plan pastoral.

    Una palabra especial de gratitud a la Fundación Sertull de la Ciudad de México por su generoso apoyo para financiar esta iniciativa, así como al Centro de Derechos. Humanos fray Bartolomé de Las Casas por su acompañamiento en la educación de la memoria histórica y de los derechos humanos de los pueblos originarios.

    Para concluir hago una invitación a la familia dominicana (frailes, hermanas y laicos) a seguir profundizando, con rigor y con esperanza, la memoria histórica de ese pasado complejo de los dominicos en Chiapas desde los desafíos que se abren en el horizonte de nuestro tiempo:

    • visibilizar las historias de las mujeres sabedoras de la espiritualidad ancestral maya y sus cargos actuales en las comunidades, así como a las personas de la

    diversidad sexual en su dignidad, sus derechos y su responsabilidad comunitaria;

    • y acompañar en sus procesos a las infancias y juventudes que se incorporan con pasión a la modernidad tecnológica, con sus oportunidades y sus graves riesgos de devastación ecológica, social y política, en tiempos del algoritmo y la inteligencia artificial.

    Que el arte tsotsil y tseltal contemporáneo que vamos a contemplar en el mural y los acrílicos, a escuchar en los poemas y a celebrar con la música tradicional nos permitan celebrar el diálogo de saberes entre los pueblos, con sus espiritualidades ancestrales y contemporáneas diversas.

    Que sigamos practicando la escucha mutua en nuestros días para promover la vida plena de los pueblos originarios de los Altos de Chiapas, en especial del pueblo zinacanteco.

    ¡Sean todes bienvenides a esta fiesta de la Vida del pueblo zinacanteco de ayer y hoy!

    Sots’leb, 6 de junio de 2026

    fray Carlos Mendoza Álvarez, OP

    Coordinador de las actividades culturales 500 OP Chiapas

  • La IA, ¿amenaza o compañera? Sobre los retos del mundo digital y la conmemoración 500 OP ChiapasFreepik | Arte digital, recurso generado con IA | 2026

    La IA, ¿amenaza o compañera? Sobre los retos del mundo digital y la conmemoración 500 OP Chiapas

    Por Carlos Mendoza Álvarez

     

    En días recientes el tema de la inteligencia artificial (IA) se ha “viralizado” en las redes sociales por la primera Carta Encíclica del Papa León XIV. Como ironía de la era de los sistemas -según llamaba Ivan Illich a este nuevo paradigma social que convendría tener presente a la hora de analizar el mundo digital- las advertencias del pontífice han sido ya devoradas por los algoritmos y las cuentas de Instagram, X, TikTok y Facebook (para la vieja generación del mundo digital). Los memes del Papa León luchando contra la IA han inundado las redes, como aquel del pontífice con su báculo advirtiendo con firmeza a Palantir: “No pasarás”. Y para colmo, miles, quizás millones de personas, han recurrido a la IA para crear un resumen de la encíclica, las más de las veces por curiosidad, otras con el afán de criticar al Papa o bien al poderío de las empresas que la producen y controlan. Valdría la pena una lectura pausada y personal de la carta encíclica para analizar su contenido.

    Sin quitar un dedo del renglón de la crítica ética y de la regulación jurídica internacional que es preciso promover para la producción y el uso de la IA, me parece que conviene primero caer en la cuenta de que ya estamos inmersos en esa maraña de datos movida por voluntades individuales, empresariales y gubernamentales, con una “autonomía” cada vez mayor de lo que se llamaba hace años “el internet de las cosas” (IoT por sus siglas en inglés, Internet of Things). Esa red de sistemas digitales de flujo de datos llegó para quedarse, monitoreando la información que circula en el medio digital de manera automatizada dentro de sistemas creados por los humanos, pero operando cada vez con mayor “autonomía” para generar nuevos datos y producir efectos sociales, mercantiles, científicos y culturales sin precedentes.

    La serie de ciencia ficción distópica Black Mirror, creada en Gran Bretaña en 2011, mostraba episodios, fascinantes y espeluznantes a la vez, de una sociedad controlada por la tecnología, donde las fronteras entre realidad humana y mundo virtual eran tan porosas que creaban escenarios apocalípticos. Quince años atrás esta realidad del poder del algoritmo parecía un acto de la imaginación. Hoy ya es parte de nuestra vida cotidiana.

     

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    Me encuentro ahora preparando un par de charlas sobre la IA. La primera la ofreceré esta semana en la Casa diocesana de San Cristóbal de Las Casas a un grupo de sacerdotes de las Generaciones X y Y -ambas nacieron después de 1965 luego de la generación de los Baby boomers- hasta 1982 cuando aparecen los Millenials. Por supuesto que esta clasificación, propuesta por la sociología colonial británica y canadiense para designar primero a una generación que no tenía un deseo definido, y luego a la primera generación de nativos digitales, es pertinente para describir a ciertos estratos sociales en cada país. Pero también designa la otra cara de la Luna de la globalización, debido al impacto tecnológico que han tenido la televisión y la informática en la vida de todos los pueblos.

    Más adelante, con el equipo de JobeLab realizaremos un conversatorio sobre IA a fines de junio en el templo de Caridad para reflexionar sobre la reciente Carta Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, publicada el pasado lunes 24 de mayo. Lo haremos desde una perspectiva interdisciplinaria, dando primero la voz a colegas de la informática, la educación y la filosofía. Ahí me tocará plantear algunas reflexiones sobre el sentido teológico del problema en cuestión, desde una perspectiva fenomenológica y descolonial, profundizando una intuición presente en la Carta Encíclica, la vulnerabilidad humana, pero por desagracia no desarrollada por el Papa León de manera suficiente.

    Son muchos los foros eclesiales, universitarios y sociales donde hemos de abrir conversaciones inteligentes, con imaginación creativa, para pensar de manera conjunta la realidad digital que ya nos alcanzó, con sus enormes posibilidades de flujo de información y sus desafiantes escenarios de control post-humano de procesos de producción y de conocimiento que jamás hemos imaginado.

    La IA es percibida hoy como una amenaza, aunque ya forma parte de nuestros “usos y costumbres” de la era digital. Tal vez debamos aprender a convivir con ella como “creatura”, es decir, como realidad marcada por la finitud de todo los creado y, por tanto, incapaz de suplantar nuestra imaginación y nuestra creatividad -y mucho menos la Gloria divina- aunque debamos estar atentos al peligro de control de nuestras vidas y destino. Hoy más que nunca, el reducto místico de la condición humana se presenta con mayor claridad como fuente de libertad en tiempos de IA.

     

    500 OP Chiapas

     

    Este jueves 4 de junio iniciamos los actos conmemorativos por los 500 años de la llegada de los frailes dominicos a Tierra Firme del continente americano, el 23 de junio de 1526 en la Villa Rica de la Veracruz, como primer anclaje de la colonización europea y de la llegada del Evangelio con su modelo de Cristiandad occidental.

    En Chiapas, la pequeña comunidad de frailes dominicos de San Cristóbal de Las Casas, junto con amigos y colegas, ha preparado actos culturales y litúrgicos para conmemorar esa gesta. Iniciaremos el jueves 4 de junio con el concierto de la Orquesta Sinfónica y Coro San Cristóbal de Las Casas en el Templo de Santo Domingo, donde este conjunto juvenil interpretará obras de música clásica barroca y moderna, con interludios que remorarán brevemente los momentos de llegada de los frailes a estas tierras, su misión evangelizadora, su apogeo en el periodo novohispano y su posterior decadencia en el siglo XIX, hasta el progresivo florecimiento en el siglo XX.

    El viernes 5 de junio, un coloquio académico sobre la contribución de los dominicos a la cultura chiapaneca tendrá lugar en el antiguo convento de los frailes en la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas, hoy Museo de los Altos de Chiapas, con la participación de dos historiadores de la arquitectura novohispana de los dominicos en Chiapas. Será la ocasión para la presentación del libro más reciente de fray Pablo Iribarren sobre los dominicos en el siglo XX, enfocado en la evangelización en diálogo con los pueblos originarios de Chiapas. La música de marimba de las Hermanas Díaz pondrá el tono festivo en este evento.

    El sábado 6 de junio será el turno para el festejo en Zinacantán, con la generosa colaboración de las comunidades creyentes de la Parroquia de San Lorenzo Mártir. Una misa solemne de acción de gracias en el Templo de San Lorenzo Mártir, sede parroquial, estará seguida por el acto cultural “Transfiguraciones: espiritualidades mayas hoy”, que me ha tocado organizar junto con dos maestros del arte maya contemporáneo. Iniciaremos con la develación del mural 500 OP Chiapas, realización magistral del maestro Antún Kojtom, artista tseltal de Tenejapa, sobre el encuentro de las tradiciones espirituales del pueblo tsotsil y otros pueblos mayas de los Altos y la Selva de Chiapas con los frailes dominicos a lo largo de la historia. La poesía tsotsil del maestro Xun Betán y de algunos de sus alumnos del taller de creación literaria, realizado este mes como preparación a este evento, estará acompañada por música tradicional tsotsil interpretada por músicos del templo parroquial. Y por la tarde, será ofrecida una charla sobre los dominicos en Zinacantán por fray Pablo Iribarren, como marco para un acto litúrgico de cierre en el que jóvenes zinacantecos harán sus promesas iniciales como miembros del Movimiento Juvenil Dominicano.

    Y para concluir los actos conmemorativos, el domingo 7 de junio, con una Eucaristía presidida por Don Rodrigo Aguilar, actual obispo de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, la familia dominicana y el pueblo creyente de la ciudad daremos gracias al Dios de la Vida por este medio milenio de obra de la predicación, con sus luces y sombras, invocando la misericordia divina para caminar con esperanza como pueblo de Dios en los tiempos arduos que nos toca vivir para dar testimonio del Evangelio de la liberación con justicia y paz para todas las creaturas del cosmos.

    Les esperamos pronto en Chiapas.

    San Cristóbal de Las Casas, 31 de mayo de 2026

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