Categoría: Geopolítica y espiritualidad

  • Los sionismos que nos acechan Sobre el (ab)uso de la Biblia en tiempos de la Gran NakbaJuan Fuentes | Critical Zionism Studies | 2025

    Los sionismos que nos acechan Sobre el (ab)uso de la Biblia en tiempos de la Gran Nakba

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    En semanas recientes se activó la alerta en Chiapas por la presencia del grupo israelí “Héroes por la Vida” en escuelas primarias de Zinacantán, formado por jóvenes israelíes ofreciendo actividades como cursos de inglés y remozamiento de las instalaciones escolares, presentándose como una experiencia de “voluntariado de la juventud israelí” con sonriente y amigable “labor humanitaria” con la población vulnerable del planeta. Al parecer muchos de ellos y sus asesores son miembros del ejército israelí en activo o en retiro que han participado en diversas guerras sionistas, como lo ha comentado recientemente Herman Bellinghausen.

    Unas semanas antes, la cónsul de Israel en México Hilla Burk, acompañada de asesores de seguridad israelíes, era recibida por el secretario de “Seguridad del Pueblo”, Óscar Aparicio Avendaño, en sus oficinas del gobierno estatal en Tuxtla Gutiérrez. Hasta el día de hoy no se ha informado a la sociedad de manera cabal sobre la agenda de ese encuentro, ni sobre los acuerdos a los que se llegó. Según notas periodísticas, en otros estados como Chihuahua y Querétaro, existen ya contratos de asesoría israelí a los gobiernos en turno en materia de seguridad estratégica, que incluye contratos de venta de tecnología y armamento “de última generación” de la creciente industria militar transnacional.

    A este activismo israelí en México, se suman los “retiros de sanación” organizados por la organización israelí Chabat en Cozumel y otras playas del caribe mexicano dirigidos a miembros del ejército israelí en activo o en reserva que han participado en “la guerra para defensa del estado de Israel”, como reporta la periodista Georgina Zerega. Un eufemismo para ocultar su participación en el genocidio en curso contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania, así como la invasión al sur del Líbano con el proyecto del Gran Israel que incluye, como lo analiza la pensadora Silvana Rabinovich, la construcción del Tercer Templo de Jerusalén como símbolo supremo de esta narrativa bélica religiosa. En algunos países como Chile, Irlanda y España, se han emprendido campañas de denuncia de crímenes de lesa humanidad cometidos por soldados israelíes a quienes se les identifica de paso por esas tierras y a quienes la sociedad civil organizada y algunos gobiernos buscan llevar ante los tribunales nacionales e internacionales.

    Existe un plan de expansionismo israelí territorial en América Latina más allá del Medio Oriente, como periodistas de investigación han documentado en Patagonia y en Yucatán, lugares estratégicos por sus recursos naturales como el agua, los minerales y las tierras raras.

    Detrás de esa fachada humanitaria y de turismo, el sionismo despliega una ideología religiosa perversa basado en una mal llamada teología política de la elección y la promesa de la tierra, haciendo de la Biblia un arma de guerra.

    Ante tal escenario, el cristianismo se enfrenta a uno de sus mayores desafíos en medio de la crisis civilizatoria que vivimos hoy, a saber, discernir las idolatrías que suplantan el nombre de Dios para producir muerte de pueblos y control de territorios estratégicos. El judaísmo y el islam -en las expresiones críticas de sus propias tradiciones espirituales- tendrán que discernir también el desafío de la Gran Nakba o Gran Catástrofe de nuestro tiempo, como llama el filósofo puertorriqueño Nelson Maldonado-Torres a la crisis civilizatoria de colonialidad del tecno-fascismo.

    El Papa León XIV, por su parte, ha llamado la atención sobre “los señores de la guerra” que controlan la economía de guerra marcada, de ahora en adelante, por el uso abusivo de la inteligencia artificial para beneficio de una oligarquía de tecnócratas digitales, entre quienes se encuentran los dueños de las mega compañías del Silicon Valley en California.

    Pero como pastor y maestro en la sede de Pedro, el Papa transcultural ha denunciado también la blasfemia de quienes usan el nombre de Dios para hacer la guerra, sin mencionar de manera explícita al sionismo ni al trumpismo. En efecto, en su primera Carta Encíclica “Magnifica Humanitas”, León XIV denuncia “las ideologías de muerte” que provocan sufrimiento y guerras por la codicia del mundo moderno en su versión “posthumanista” que prepara el advenimiento de una especie mejor que la humana generada por el algoritmo, y “transhumanista” porque subordina lo humano al sistema controlado por los dispositivos biotecnológicos. Un apocalipsis de lo humano que Ivan Illich ya había anunciado hace seis décadas.

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    En este contexto, las comunidades cristianas de todo el orbe -en su diversidad de tradiciones como colectivos creyentes, de academia y artistas, junto con los movimientos sociales de inspiración profética y liberadora-estamos llamadas a comprender y desactivar el sionismo, tanto judío como evangélico, que se encuentra en la base del expansionismo territorial israelí de nuestros días,  de manera particular en América Latina y el Caribe, con la complicidad de la extrema derecha que acecha la vida política en Argentina, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México y los Estados Unidos.

    Se trata, en primer lugar, de honrar el nombre de Dios como Sabiduría divina que guía nuestros pasos de justicia, paz y misericordia en un mundo en guerra global o, como lo llama Silvana Rabinovich, un “omnicidio” en curso. Nombre de Dios que denota, a la vez, el insondable misterio divino y la dignidad inalienable de la creación como obra de su amor, que ningún poder de este mundo puede suplantar ni controlar. Ni la demonología antigua, como tampoco las jerarquías de los señores del necropoder de hoy, pueden sustituir la Gloria divina que trasciende siempre el poder político, como lo ha analizado con agudeza el pensador italiano Giorgio Agamben.

    En segundo lugar, es importante desmantelar la ideología política religiosa (que no teología política en sentido propio) que hace hoy de la Biblia un arma de guerra, en especial contra el pueblo palestino y los pueblos semitas de Palestina, cristianos y de otras tradiciones religiosas. Al respecto, Mitri Raheb y Munther Isaac -teólogos luteranos palestinos resistiendo al genocidio de su pueblo- no dejan de subrayar la importancia de desmantelar la ideología sionista que ha manipulado la teología de la promesa de la tierra y de la elección divina en beneficio exclusivo del pueblo judío.

    Es importante recordar, como lo señala el intelectual mexicano libanés Alfredo Jalife-Rahme, que el lobby sionista en los Estados Unidos y Gran Bretaña creó desde el siglo XIX la ideología sionista como expresión del colonialismo de los judíos de la diáspora, que no son semitas sino descendientes de la presencia judía en los países de Europa Central y del Este en el siglo XIX. El sionismo nace como una ideología política de control del territorio de Palestina para beneficio exclusivo del pueblo judío.

    Y, en tercer lugar, debemos recordar que el expansionismo sionista que ha llegado a México, en específico a Chiapas, requiere de un seguimiento crítico por parte de la sociedad civil, las iglesias y los gobiernos en sus planes de control de territorios, con la justificación ideológica que difunde el estado israelí de Netanyahu y su ministro de seguridad nacional Itamar Ben Gvir, con su lógica genocida y expansionista del Gran Israel difundida con descaro. El proyecto sionista echa sus raíces en una poderosa industria de guerra que hace del sionismo judío y cristiano hoy una amenaza para la humanidad y para la Casa Común.

    Siguiendo las pistas de la teología descolonial, tanto judía como cristiana, es preciso releer la Biblia como libro de la fe de los pueblos semitas en la promesa del Dios vivo que se va abriendo progresivamente a todas las naciones de la humanidad como destinatarias de los tiempos mesiánicos que superan la violencia fratricida e instauran la nueva humanidad. Teología de “los mansos que heredarán la tierra” (Mateo 5: 5), según la imaginación poética de Jesús de Galilea, como lo recuerda Mitri Raheb, desde la opción del Dios de la vida por los pobres y excluidos de todos los tiempos. Teología de la promesa cumplida en el acontecimiento de la resurrección de Jesús, el Cristo de Dios, que lleva a su más radical expresión la manifestación, “no de un Dios de muertos, sino de vivos” (Mateo 22: 32). Promesa y elección que el Abbá de Jesús lleva a cumplimiento siempre desde los excluidos de los sistemas hegemónicos de dominación para convocar a todos los pueblos de la tierra al festín del deseo, como lo propone el teólogo cuir mexicano Ángel Méndez.

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    Una vez que la sociedad civil de Chiapas y de México descubra los hilos que tejen hoy el sionismo judío y cristiano que se expande por el mundo en complicidad con empresas y gobiernos tecno-fascistas que promueven la discriminación de pueblos y religiones, será preciso promover comunidades de encuentro entre tradiciones espirituales diversas, en mutuo acompañamiento, nutriendo las resistencias al mal de rostros tan diversos.

    El cuidado de la niñez y las juventudes de Chiapas ante el acecho del sionismo hoy, junto con la rendición de cuentas de autoridades de distintos órdenes de gobierno en el financiamiento y gestión de la seguridad pública, permitirá crear entornos de respeto irrestricto a la dignidad humana, con especial atención a las personas y comunidades más marginadas y vulnerables.

    Entonces habrá que promover la celebración de la bendición divina para todas las naciones, no solamente para el pueblo judío que en su versión sionista está traicionando su vocación de ser testigo del Eterno, como la describía André Neher, el gran pensador judío francés del siglo XX.

    No olvidemos que los tiempos mesiánicos advienen en todos pueblos -en medio de la historia de la humanidad amenazada de muerte, pero prometida de plenitud por el Dios de la Vida- gracias a las personas justas de la historia que dan su vida por el mundo venido de Dios, no de los poderosos de este mundo.

    San Cristóbal de Las Casas, 20 de junio de 2026

  • JobeLab Una iniciativa de pensamiento crítico y espiritualidades diversas desde San Cristóbal de Las CasasJobeLab | San Cristóbal de las Casas, Chiapas | 2026

    JobeLab Una iniciativa de pensamiento crítico y espiritualidades diversas desde San Cristóbal de Las Casas

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    A partir de la segunda mitad del siglo XX, Chiapas se convirtió en un laboratorio de nuevas formas de habitar y pensar el mundo, con la confluencia creativa de importantes procesos sociales, políticos, culturales y espirituales.

    Entre ellos cabe destacar el dinamismo sinodal (o camino compartido por todo el pueblo creyente con su diversidad de ministerios) de seis décadas, implementado por la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas con jTatik Samuel Ruiz como pastor caminante y cientos de comunidades y colectivos locales, regionales e internacionales, convocados por la justicia y la paz para los pueblos originarios y demás comunidades de esta región de Chiapas. En una asombrosa confluencia de caminos, el Congreso Indígena de 1974 fue el inicio de la presencia pública de los pueblos originarios con voz propia. También surgieron los movimientos sociales y culturales indígenas, mestizos e internacionales con proyectos de investigación sobre la rica herencia maya, antigua y nueva, desarrollados por equipos de antropología social, arqueología y lingüística, con oleadas de investigadores que llegaban de América Latina, los Estados Unidos y Europa, que con un modelo académico aun extractivista hicieron importantes hallazgos en las ciencias sociales y las humanidades. La traducción de la Biblia a las lenguas mayenses, promovida primero por le Escuela Bíblica de Verano como parte de un plan de intervencionismo estadounidense, fue evolucionando hacia trabajos de diálogo intercultural, proseguidos hasta la fecha por diversas iglesias cristianas, incluida la católica romana. Finalmente, el movimiento zapatista con el levantamiento armado y mediático de1994 se convirtió en el parteaguas de una insurrección social, política y cultural que al día de hoy prosigue su contribución como una de las más radicales críticas al sistema hegemónico de la hidra capitalista de múltiples cabezas, como el patriarcado y el colonialismo.

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    La “Escuela de San Cristóbal” es un nombre propuesto desde hace décadas por Pablo Romo y otras personas de universidad y de las artes, para evocar el legado de pensamiento crítico, resistencias y espiritualidades surgidas en Chiapas, como contraparte de la Escuela de Cuernavaca, analizada por Humberto Beck. En sus conexiones y diferencias, ambas son dos grandes contribuciones al pensamiento crítico surgidas en México el siglo pasado.

    De esta manera, reconociendo a las personas, colectivos y organizaciones e iniciativas de la sociedad civil que han formado parte activa de estos procesos, como un colectivo inspirado en ellos, con JobeLab -apócope de Jobel que es nombre tsotsil de San Cristóbal de Las Casas y laboratorio para designar esta ciudad como un laboratorio- buscamos dar continuidad a tal legado en un nuevo contexto, enfocándonos en el pensamiento crítico y las espiritualidades que les han dado sustento, como la de los pueblos originarios, la cristiana católica, y más recientemente el budismo y el islam.

    Por medio de la iniciativa JobeLab. Diálogos permanentes y mutuo acompañamiento para las re-existencias seguiremos cultivando esta herencia en el nuevo escenario de la crisis civilizatoria que enfrenta la humanidad en el segundo cuarto del siglo XXI, donde la convivencia pacífica entre las naciones y el equilibrio del planeta Tierra está en riesgo y nos llama a promover procesos de resistencia y re-existencia.

    Tal iniciativa la cuidaremos a partir de dos actitudes inspiradoras que son, a la vez, ejes transversales de los conversatorios, encuentros y festivales que organizaremos en diversos espacios de la ciudad: hospitalidad y comensalidad.

    La hospitalidad es uno de los gestos humanos que expresan con mayor fuerza nuestra condición humana común, es decir, nuestro modo de devenir personas y comunidades como seres en relación unos con otras. Tal actitud radical de apertura a la otredad es un acto primordial ético y político, donde las religiones y las espiritualidades de la humanidad celebran un destello de la divinidad.

    La comensalidad, como la otra cara de la luna, es el suelo nutricio donde recibimos las otredades de la Madre Tierra, de los otros humanos que devienen prójimo, y de la Divinidad, por medio de comida y bebida creadas por el genio propio de cada pueblo. Dicha dádiva la celebramos como banquete incluisvo donde la Sofía divina prepara una mesa para todas las naciones y las creaturas del cosmos.

    Junto con Carmen Reyes y Ricardo Hernández, Angélica Evangelista y Abraham Mena, participo con emoción en este proyecto, desde la tradición de vida y pensamiento de los dominicos. En estos intercambios buscamos encontrar nuevas expresiones de la Palabra divina y humana como fuego creador que nos redime, anima y cobija en los actuales tiempos de intemperie como especie humana que se pone en riesgo a sí misma y a la Casa Común llevándonos al precipicio de la aniquilación.

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    Esta semana dos eventos serán la presentación formal de JobeLab, luego del primer evento donde germinó la iniciativa, el pasado 28 de enero, con una presentación sobre Gaza y Chiapas en el templo de Caridad en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas.

    El miércoles 25 de marzo a las 5:30 de la tarde realizaremos el conversatorio “La Escuela de San Cristóbal”, con la participación de Pablo Romo quien fuera uno de los actores del proceso diocesano de promoción de los derechos humanos haciendo ruta para el nacimiento del Centro de Derechos Humanos fray Bartolomé de Las Casas. Martha Elena Welsh, coreógrafa que anima en Casa Xitla en la Ciudad de México talleres de apoyo a personas en vulnerabilidad extrema, enfrentando violencias diversas. Y Juan Carlos La Puente, peruano con gran experiencia internacional en acompañamiento espiritual a defensoras y defensores de derechos humanos, quien ha ido construyendo desde Oregón en los Estados Unidos una metodología para el discernimiento permanente como camino de acuerpamiento para personas y comunidades en re-existencia.

    Y luego, el viernes 27 de marzo a las 5 de la tarde, exploraremos la otra faceta de las re-existencias que es el perdón como camino de encuentro en contextos de violencia. Con la comunidad musulmana de San Cristóbal de Las Casas, representada por Shaykh Yahya Rhodus y Shaykh Mudar Abudlghani, conversaremos sobre el perdón en las tradiciones cristiana y musulmana como camino común para la paz, en un momento crítico de la violencia en Medio Oriente. Y lo haremos con la extraordinaria música y canto de Nader Khan, artista Sufí canadiense.

    Les invitamos a formar parte de JobeLab desde donde cada quien se encuentre, sea asistiendo a los conversatorios y encuentros, sea imaginando y creando espacios similares donde podamos acuerparnos y florecer como personas y comunidades en resistencia y re-existencia, yendo más allá de la espiral de violencia que nos rodea, hacia un mundo otro de hospitalidad y comensalidad.

    Jobel, 23 de marzo de 2026

  • El clamor de lo (post) humanoAnónimo | Acuarela del monumento a Montesinos | República Dominicana, 2020

    El clamor de lo (post) humano

    Por Carlos Mendoza-Álvarez

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    En 1511 fray Antón de Montesinos, junto con un puñado de frailes dominicos recién desembarcados en Quisqueya, madre de todas las tierras en lengua taíno, lanzó un grito que aun retumba en la conciencia occidental: “¿Acaso éstos no son hombres?”. Se refería a los habitantes originarios de esa isla caribeña —conocida después como La Española donde se asentaron los estados modernos de Haití y República Dominicana— que habían sido sometidos por soldados españoles en nombre las Coronas de Castilla y Aragón a dura servidumbre y esclavitud. En el sermón del IV Domingo de Adviento del 21 de diciembre de aquel año, con la figura central de Juan el Bautista anunciando la urgencia de preparar los caminos al mesías que llega, fray Antón se convirtió en una voz profética de contrapeso a la naciente colonialidad del poder. Según este concepto del peruano Aníbal Quijano (Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina) es posible explicar desde nuestro tiempo la lógica de poder que llevó a Europa a dominar el mundo moderno, desde el Renacimiento hasta la Ilustración, con sus posteriores avatares del imperialismo norteamericano y ruso que hoy conocemos.

    Más de cinco siglos han pasado. Ahora esa empresa de colonialidad adquiere dimensiones globales en nuestros días con el modelo de capitalismo extractivista que se expande por el mundo, como una hidra de muchas cabezas según la narrativa zapatista surgida en 1994 en el sureste mexicano. Tres décadas después se escucharán nuevos modos de nombrar las resistencias diversas a esa fuerza letal que domina el mundo en el semillero « De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores » que se llevará a cabo en CIDECI-Unitierra a fines de diciembre.

    La pregunta en torno a la humanidad de los pueblos del orbe parece retórica, pero en realidad se hace más acuciante cuando consideramos el panorama de la exclusión de clase, género, pertenencia étnica e identidad cultural que padecen naciones enteras en nuestros días. El derrumbamiento del orden internacional que conocimos en tiempos modernos nos pone a la intemperie. Las fundaciones de ese mundo en común fueron puestas por la Escuela de Salamanca con el Ius Gentium o derecho de gentes en el siglo XVI, con fray Francisco de Vitoria a la cabeza en diálogo con fray Bartolomé de Las Casas desde Chiapas y Guatemala, como lo analizó Enrique Dussel. Fue uno de los ejes del modelo de Cristiandad creado para justificar la expansión de la ciudad terrena a imagen de la Ciudad de Dios bajo la tutela de la Corona española. Posteriormente esa interpretación se fue transformando en un modelo internacionalista, a partir de la Ilustración, con un fundamento racionalista de corte contractual, haciendo del derecho internacional un pacto entre estados soberanos, sin fundamento último en un orden metafísico que tuviese en Dios su sustento (Derecho de gentes antiguo y contemporáneo).

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    Más allá de las discusiones teóricas sobre el paso del modelo salmantino al germánico del derecho entre naciones, lo que importa resaltar aquí son las contradicciones internas del pacto social moderno que se derrumba ante nuestros ojos. En nuestros días asistimos al retorno de regímenes autoritarios basados en fundamentalismos religiosos con pretensiones mesiánicas (The United States is a messianic state), como es el caso del imperialismo estadounidense y el sionismo israelí. ¿En nombre de qué principio o fuente ético-política las potencias de hoy justifican sus dispositivos de dominación, neocolonialismo y eliminación de pueblos enteros? ¿Qué límites tiene el poderío desplegado por ese desbocado nuevo “orden” geopolítico?

    Pero es preciso ir más allá del escenario catastrófico hasta aquí descrito para reconocer el papel de los pueblos y de las tradiciones espirituales de la humanidad en el fortalecimiento de la vida en común entre las naciones. ¿Cómo comprender y promover hoy las autonomías de personas, pueblos y territorios a fin de preservar lo humano ante las amenazas del sistema que nos domina ya, abarcando tanto los territorios tradicionales como los digitales?

    En este contexto, el sermón de Montesinos adquiere una relevancia notable ya que expande la cuestión del mutuo reconocimiento de lo humano y creatural a todas las víctimas de la violencia sistémica que lleva a la humanidad y al planeta entero al despeñadero (Tratados internacionales sobre biodiversidad (SCJN)). ¿Acaso las naciones y las especies que pueblan la faz de la Tierra no son creaturas con derechos? En el mundo de lo post-humano como se dice hoy, es primordial elaborar un pensamiento crítico que afirme la dignidad de cada creatura del cosmos en su dignidad profunda ligada al misterio amoroso de lo real.

    Ya no se trata solamente de reafirmar la fuerza histórica de los pueblos originarios enfrentando la colonialidad eurocéntrica de hace quinientos años, sino de los pueblos subalternos que son desechables en la economía de guerra planetaria de la Era Trump, como comenta Leonardo Boff. América Latina y el Caribe, como lo vemos en la invasión estadounidense de las aguas internacionales del Mar Caribe, son ya espacio de guerra desplegada por el Comando Sur de ese estado vecino. Por desgracia, pronto veremos los alcances de este nuevo modelo de intervencionismo imperial por medio de la ocupación selectiva de territorios, el control de gobiernos locales afines a los intereses del poder del necroestado, y los ataques quirúrgicos contra los “enemigos” de la seguridad nacional de los Estados Unidos.

    Tampoco es suficiente el clamor por la dignidad de la humanidad si está disociado del clamor de la Tierra, “la más pobre entre los pobres” como la llamó también Leonardo Boff. Aquella “escalada a los extremos” pensada por Girard en 2007 a partir del fenómeno del terrorismo parece hoy juego de niños antes las guerras actuales que tienen por objetivo el dominio craso sobre pueblos enteros para control de sus territorios como objetos de enriquecimiento depredador de los ecosistemas.

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    Por esta razón es urgente más nunca reconocer a los nuevos Montesinos que con su clamor apelan a la común humanidad que nos hermana como personas y pueblos, con su fuente mística que da fuerza y abre horizontes de vida para todos, a fin de revertir esos procesos de necropoder que cobran cada día más víctimas.

    Pero hoy es urgente ir más allá del paradigma  antropocéntrico, transitando hacia uno « ecocéntrico » (Antropocentrismo y ecocentrismo en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos) que promueva la dignidad de la Madre Tierra que es también subyugada por el modelo dominante de sociedad y economía extractivistas. « Volver a pensar como especie humana », según la propuesta de la ecología política impulsada por Víctor Toledo y una importante red de científicos en el mundo (La ecología política llegó para quedarse) es un paso clave para recuperar el rumbo como humanidad habitando la Casa Común que nos ha sido dada por el Dador de la Vida.

    Los mártires verdes, las madres buscadoras y los pueblos originarios en rebeldía son algunas de esas voces que han sonado la voz de alarma ante la devastación plantearía que ya nos ha alcanzado. Escuchar sus denuncias es un principio de conversión ética y mística, pero no basta. Es preciso sumarnos a esos procesos de autonomías subjetivas, territoriales y espirituales que llevan a cabo quienes han dicho basta al necropoder.

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    Quizás el modo más inspirador para comunidades creyentes de celebrar la Navidad ya cercana es honrando la memoria de Montesinos y todas las voces proféticas de ayer y de hoy.

    Preparar los caminos para la llegada del mesías no es, al fin y al cabo, un acto de folclor navideño, sino un cambio de rumbo en nuestros modos de vida con decisiones ético-políticas, prácticas y místicas, como el reciclaje de la basura, la reforestación de los bosques, y la inclusión de los vulnerables en nuestras mesas como gestos de celebración de la vida en medio de las ruinas del mundo presente.

    Como ya lo comenté hace algunos años (Tiempo mesiánico y narración para una interpretación teológica de las prácticas narrativas de las víctimas) es urgente y prioritario que abramos paso a los tiempos mesiánicos por medio de nuestros actos de resistencia al necropoder, promoviendo comunidades donde aprendamos a deletrear de nuevo, con imaginación y brío, la humanidad y creaturalidad que nos une, bebiendo todos de la inagotable fuente de la Vida.

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    Jobel, 20 de diciembre de 2025

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    Nota: Me gustará leer sus comentarios en la sección final de esta página.

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