Categoría: Género

  • Tejiendo una teología política para tiempos de Gran catástrofe Algunos avances del libro colectivo en proceso editorial neoyorkinoAntún Kojtom Lam | Mural Ch'ulel | Teatro de la Ciudad, San Cristóbal de Las Casas 2012 | Foto: Carlos Mendoza

    Tejiendo una teología política para tiempos de Gran catástrofe Algunos avances del libro colectivo en proceso editorial neoyorkino

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    La famosa autora canadiense Naomi Klein acaba de publicar, junto con Astra Taylor, un provocador libro sobre el fascismo del fin de los tiempos. Tan sólo en la Introducción de la obra -que se anuncia será un “best seller” en la anglósfera- las autoras plantean con realismo periodístico los hilos del fascismo como expresión del capitalismo de las minorías atrapadas en su propia contradicción: por un lado, ávidas de siempre mayor riqueza, por el otro, amenazadas por mayorías que tejen protestas en las calles en escenarios distópicos cada vez más recurrentes.

    Mi amigo Pablo Reyna me hizo llegar desde Colombia el libro con un escueto mensaje que leí como una provocación para entretejer con las autoras una lectura alternativa del fondo teológico en juego, que a mi juicio se encuentra en el papel movilizador de las espiritualidades de las resistencias. Ciertamente las pensadoras vislumbran en la vuelta al lugar o “hereness” la llave para recuperar la visión de una humanidad que cuida de la vida en el aquí y el ahora, a contrapelo de la historia hegemónica. Por lo que alcanzo a ver hasta ahora ellas no navegan el gran caudal de las prácticas y el pensamiento descoloniales del Sur epistémico que hemos descrito en nuestro trabajo desde hace varios años.

    ∂

    Tal es el tema central del libro que actualmente se encuentra en proceso editorial en la prestigiosa casa editorial Orbis Books de Nueva York que, desde hace seis décadas, presentó al público de habla inglesa las obras fundantes de la teología de la liberación, publicando a sus principales autores como Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino, Leonardo Boff y sus lectores creativos en el contexto estadounidense y de otras latitudes como Sudáfrica, Corea y Palestina.

    Se trata de una obra colectiva como fruto de los coloquios que organicé durante cinco años en el Boston College, cobijados por la iniciativa “Más allá de la violencia global” que propuse como plataforma de investigación personal en mi calidad de “senior professor” en aquella institución. Desde ahí pude invitar a colegas de Brasil, México, Inglaterra, España, Japón, Puerto Rico y los Estados Unidos para participar en diversos conversatorios sobre el pensamiento social, filosófico y teológico en ciernes tras el colapso del sueño moderno. En mi investigación previa realizada en México, Suiza, Francia y Brasil, había ido conectando el análisis de la fenomenología de la modernidad tardía con la teoría mimética de René Girard para explorar subjetividad colapsada por el sueño del ego tecnocientífico. Pero faltaba incluir el análisis decolonial inspirado en Frantz Fanon y Aníbal Quijano que proseguía la ruta del pensamiento latinoamericano de la liberación, incorporando nuevas categorías teóricas y prácticas para pensar la “colonialidad” como un proceso moderno de cinco siglos de extractivismo del trabajo, los saberes y las formas de vida de los pueblos sometidos.

    Surgió así la pregunta por la suplantación de lo divino que promovió la modernidad por medio del endiosamiento de la razón, la técnica, el mercado, el patriarcado y la voluntad de dominio, por mencionar solamente algunos de los dispositivos de control implementados por la racionalidad occidental tecnocientífica. De ahí la necesidad de postular “el hontanar apofático” de lo político, apelando a “la nada” como aquello que tenemos en común, según la feliz expresión de Matthew Kruger del “nothing in common”, en el “más acá” de nuestras identidades de clase social, raza, género, religión y cultura.

    De esta manera, gracias a estos conversatorios pudimos acceder al manantial de las resistencias y re-existencias donde fluye la teología política descolonial para tiempos de gran catástrofe. Así surgió la idea de un libro colectivo que recogiera las intuiciones y los relatos por los que fuimos discurriendo a lo largo de un lustro en tierras de los Massachussets.

    Cuando le conté a Neto Valiente, querido colega salvadoreño de la Escuela de Teología y Ministerios del Boston College, sobre la teología política descolonial que se iba cocinando -yendo más lejos que la teología de la liberación de primera generación que él admira y conoce a fondo- aquella que surge del encuentro entre fenomenología, teoría mimética, filosofía apofática y pensamiento decolonial, se quedó mirándome incrédulo. Y preguntó: “¿y quién ha escrito sobre eso?” Solamente le respondí: “nadie hasta ahora, pero nosotros lo vamos a hacer”.

    Laurel, Sole, Matthew, Valentina, Maddie, Francis, Juan Miguel, Martín y Amirah -entre muchos otros maestrandos y doctorandas- que seguían mis cursos de posgrado sobre teologías de la liberación, descolonial y queer en el Boston College fueron testigos de cómo se iban tejiendo esos hilos aparentemente tan disímbolos en un telar discursivo con la trama de la vulnerabilidad-convivencialidad-esperanza combativa como relectura de la colonialidad del poder-saber-ser que analizábamos en las clases y profundizábamos durante las tertulias en casa de Mingo y Valentina con la espléndida hospitalidad chilena, donde la comensalidad hacía fluir mejor las ideas y la amistad.

    Los colegas que invitaba a cada coloquio sobre una de esas fuentes teóricas que mencioné arriba aceptaban participar con gusto, pero cuando les hablaba yo de la correlación entre esos enfoques muchos manifestaron su escepticismo, mientras que otros asintieron con curiosidad. Y así nació el libro que propuse a la editorial neoyorkina cuando uno de sus editores me invitó a publicar alguna obra de mi autoría en una charla durante la convención de la Sociedad Teológica Católica de los Estados Unidos (CTSA por sus siglas en inglés) de junio de 2024 en Baltimore. Le comenté que tenía una mejor idea: proponer un manuscrito colectivo sobre teología política en tiempos de incertidumbre global. Y aceptó curioso la propuesta que le envié, luego de consultar con las y los colegas que habían participado en los coloquios bostonianos si se animaban a poner por escrito lo compartido en persona.

    En ese momento estábamos entrando en la Gran Catástrofe donde hoy nos encontramos entrampados. Así, la obra colectiva iría tomando forma como relato colectivo de esperanza en medio de los escombros del genocidio en Gaza, de las fosas clandestinas de México, en las grietas de las diásporas palestina y afrobrasileña, y desde los centros de detención de personas indocumentadas en Estados Unidos, entre otros no-lugares donde, de manera paradójica, surge “lo político” como resistencia al necropoder.

    ∂

    El libro lleva por título “El poder y la potencia”, una glosa a la importante obra del filósofo italiano Giorgio Agamben “El poder y la Gloria”, donde discurre sobre la suplantación de lo divino (la Gloria) por la economía y la política moderna (el poder). Nosotros queremos acercarnos a la Gloria divina, siempre inefable y no manipulable, desde las periferias del mundo hegemónico, en específico, desde la “potencia” de los pobres y excluidos como señalaron Jean Robert y Majid Rahmena, o de “los condenados de la tierra” en palabras de Frantz Fanon.

    El subtítulo “Teología política en tiempos de Gran catástrofe” es revelador de la tesis principal que recorre cada capítulo, a saber, que es posible una vivencia y pensamiento de la esperanza al vivir “lo político” desde su reverso y con imaginación escatológica, en su fuente mesiánica y en medio de los escombros de la Nakba, como lo hace hoy el pueblo palestino. Pero ahora es preciso hacerlo a escala global de Gran catástrofe, como propone en su reflexión en este libro el pensador puertorriqueño Nelson Maldonado-Torres. Los zapatistas en el sureste mexicano nombran “el común” a su modo de vivir y pensar lo político, recuperando así su tradición ancestral maya del territorio que, además de las tierras comunales, no pertenece a nadie en privado, sino que es de la comunidad.

    Las cuatro secciones del libro las presento en la Introducción a mi cargo. Ellas dan razón de los cruces de dos ejes: el fenomenológico-antropológico y el deacolonial-apofático. La primera sección parte de los escombros de Gaza con las reflexiones de Viola Raheb, filósofa palestina de la diáspora, acompañada de un planteamiento de teología política decolonial propuesto por Nicolás Panotto desde Chile y Argentina, analizando el sionismo evangélico como dispositivo de la colonialidad del poder. La segunda sección entreteje el hilo antropológico a partir de la teoría mimética aplicada al contexto sacrificial del militarismo israelí por Silvana Rabinovich, y sus efectos en la era Trump analizada con mirada aguda por James Alison para rastrear la “catolicidad” posible en tiempos de catástrofe; con un capítulo de tono místico propuesto por Brian Robinette buscando el fondo de “la vida escondida en Dios” en medio de la polarización extrema de las sociedades contemporáneas como la estadounidense.

    La tercera sección es una polifonía de voces descoloniales venidas de Puerto Rico, México, Martinica y Brasil. Nelson Maldonado-Torres abre con una invitación a pensar la colonialidad del tecnofascismo como Gran catástrofe, teniendo a Palestina como epicentro; Donovan Hernández desde México propone una “crítica de la razón de guerra” como leitmotiv de la colonialidad; Andrew Prevot, joven teólogo afroestadounidense de la nueva generación, rescata la obra del poeta martiniqués Édourd Glissant como provocación para pensar lo político; Cleusa Caldeira profundiza su propuesta del “teoquilombismo” como descolonización del pensamiento y la praxis que surge desde las subjetividades afrodiaspóricas en Brasil; Aída Hernández, quien invitó como coautora a su colega Gabriela Juárez, propone una lectura de lo político desde el acompañamiento a las Madres Buscadoras en México para explorar una espiritualidad encarnada en medio de las fosas clandestinas; y, finalmente, Ángel Méndez-Montoya, coreógrafo y teólogo “cuir” mexicano, reflexiona sobre la mesa queer como provocación teológica para pensar lo político como “el común” que insurge desde las subjetividades de las disidencias sexo-genéricas.

    Y para abrir el pensamiento crítico hacia su fondo pre-lingüístico, la cuarta sección explora el hontanar de la vida y del pensamiento. Raquel Bouso desde Barcelona hace un recuento de la filosofía de la nada desde Maestro Eckhart hasta la Escuela de Kioto, con sus implicaciones para pensar lo político. Y Matthew Kruger, joven pensador estadounidense, se asoma al pensamiento abismal de la Nada como hontanar de lo político que nos previene de idolatrías antiguas y nuevas en contextos políticos que manipulan la divinidad como ideologías identitarias.

    El prólogo a cargo de Mark Lewis Taylor, reconocido profesor emérito de Princeton, anuncia la urgente deconstrucción de lo sagrado violento en tiempos de Nakba, a partir de las reflexiones del poeta Darwish y del pensador camerunés Achille Mbembe, para enfrentar la poética de la desesperación a partir de las resistencias diversas, como el Sumud palestino.

    Y el Epílogo de M. Shawn Copeland, profesora emérita del Boston College y reconocida autora de teología negra feminista en los Estados Unidos, nos convoca a “la praxis de humanidad” para vivir en medio de los escombros con esperanza.

    El lanzamiento del libro está previsto para febrero de 2027, pero ya desde ahora se puede adquirir en pre-venta en el portal de Orbis Books. Más adelante les contaré sobre las presentaciones virtuales y presenciales que iremos organizando, junto con mis colegas editores y autores, de este gran volumen colectivo que quiere contribuir así, de manera colegiada y crítica, a pensar la esperanza posible en tiempos de colapso civilizatorio.

    Jobel, 19 de septiembre de 2026

  • Transfiguraciones mayas Acto cultural de los 500 OP Chiapas

    Transfiguraciones mayas Acto cultural de los 500 OP Chiapas

    Palabras de bienvenida

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    Buenas tardes, queridos hermanos y hermanas:

    Este acto cultural en la plaza pública del municipio de Zinacantán es un símbolo del diálogo fe y razón que ha sido el corazón de la predicación del Evangelio, desde sus orígenes en tierras de Palestina con Jesús de Nazaret, hace dos mil años, hasta el día de hoy en los Altos de Chiapas.

    Jesús de Galilea fue un predicador de buenas noticias para la humanidad, enfrentando a los poderosos de su tiempo, y acompañado por su comunidad mesiánica a pesar de que fue traicionado por una turba enfurecida.

    La entrega amorosa de Jesús por una humanidad reconciliada consigo misma y con la madre Tierra adquiere una fuerza cósmica con su resurrección de entre los muertos que es la buena noticia más radical de todos los tiempos.

    Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos. Y por eso el Dios de la vida siempre está del lado de los pobres, los excluidos y los vulnerables, para desde ahí llamar a todos, víctimas y verdugos, a sanar a la humanidad herida de muerte y llevarnos a su vida plena

    Con motivo de la llegada de los primeros frailes dominicos a Tierra firme de la Abya Yala de los pueblos originarios, hace cinco siglos en las costas de Veracruz en 1526, los frailes dominicos de hoy anhelamos hacer memoria dichosa, a la vez que crítica, de esos cinco siglos de encuentros y desencuentros con los pueblos de México, en especial de Chiapas.

    El diálogo fe y razón, los frailes dominicos lo hemos promovido desde hace ocho siglos en la espiritualidad, el pensamiento y las artes, siempre acompañado de la promoción de la dignidad humana y sus derechos humanos inalienables, a través de la justicia y la paz para todos los pueblos y creaturas, como lo hiciera el primer obispo de Chiapas, nuestro hermano fray Bartolomé de Las Casas, por medio de la evangelización pacífica, y luego siguiera sus pasos fray Pedro Lorenzo de la Nada en tierras de los Pochutlas y los Lacandones, como se podrá apreciar en el mural que está por develarse.

    El acto cultural que hoy nos congrega es un movimiento en tres momentos: la imagen, la palabra y la música.

    La imagen

    Por medio de los murales los pueblos mayenses han plasmado desde antiguo su memoria ancestral, cuyo ejemplo culmen son los murales de Bonampak. Esa tradición se renueva en el arte maya contemporáneo, como el del gran maestro Antún Kojtom, artista tseltal de Tenejapa, quien aceptó la invitación de los frailes dominicos a imaginar, diseñar y pintar el mural que será develado en unos instantes por el Prior Provincial de los Dominicos en México, fray Luis Javier Rubio Guerrero, el maestro Antún Kojtom, artista invitado, y un hermano representando a las autoridades del templo de San Lorenzo mártir.

    Luego se expondrán nueve cuadros de jóvenes de Zinacantán que participaron en el Taller de iniciación a la pintura acrílica que ofreció el maestro Antún la semana pasada. Sus obras muestran el ch’ulel o fuerza espiritual que les acompaña en su vida interior. Y haremos entrega de los diplomas de reconocimiento a su compromiso.

    La palabra

    Desde antiguo la palabra humana es un destello de la palabra divina, en especial la poesía. En la segunda parte de este acto cultural escucharemos poesía del maestro Xun Betan, escritor tsotsil de Venustiano Carranza ,y de las y los jóvenes que participaron en el taller que animó por varias semanas en Zinacantán. También haremos entrega de los diplomas de reconocimiento a su compromiso.

    La música

    Y para concluir, la música tradicional, esa memoria ancestral sonora, nos inspirará para mirar de cerca el mural monumental del maestro Antún Kojtom y los acrílicos de sus estudiantes. Las ondas sonoras de los músicos tradicionales de la Parroquia de San Lorenzo Mártir de Sots’leb alcanzarán a escucharse en toda la plaza, con ecos en los cerros sagrados con los ch’ulelal que los pueblan, quienes también nos miran y acompañan hoy.

    ∂

    Los frailes dominicos ofrecemos este regalo al pueblo zinacanteco. Fue posible gracias al acuerdo de las tres autoridades de la comunidad: municipio, templos y plan pastoral.

    Una palabra especial de gratitud a la Fundación Sertull de la Ciudad de México por su generoso apoyo para financiar esta iniciativa, así como al Centro de Derechos. Humanos fray Bartolomé de Las Casas por su acompañamiento en la educación de la memoria histórica y de los derechos humanos de los pueblos originarios.

    Para concluir hago una invitación a la familia dominicana (frailes, hermanas y laicos) a seguir profundizando, con rigor y con esperanza, la memoria histórica de ese pasado complejo de los dominicos en Chiapas desde los desafíos que se abren en el horizonte de nuestro tiempo:

    • visibilizar las historias de las mujeres sabedoras de la espiritualidad ancestral maya y sus cargos actuales en las comunidades, así como a las personas de la

    diversidad sexual en su dignidad, sus derechos y su responsabilidad comunitaria;

    • y acompañar en sus procesos a las infancias y juventudes que se incorporan con pasión a la modernidad tecnológica, con sus oportunidades y sus graves riesgos de devastación ecológica, social y política, en tiempos del algoritmo y la inteligencia artificial.

    Que el arte tsotsil y tseltal contemporáneo que vamos a contemplar en el mural y los acrílicos, a escuchar en los poemas y a celebrar con la música tradicional nos permitan celebrar el diálogo de saberes entre los pueblos, con sus espiritualidades ancestrales y contemporáneas diversas.

    Que sigamos practicando la escucha mutua en nuestros días para promover la vida plena de los pueblos originarios de los Altos de Chiapas, en especial del pueblo zinacanteco.

    ¡Sean todes bienvenides a esta fiesta de la Vida del pueblo zinacanteco de ayer y hoy!

    Sots’leb, 6 de junio de 2026

    fray Carlos Mendoza Álvarez, OP

    Coordinador de las actividades culturales 500 OP Chiapas

  • La teología feminista como resistencia al clericalismo y reinvención de la Iglesia Sobre las voces y saberes de las mujeres sobrevivientes de abusosLolo Góngora | Mujeres en primera línea | Santiago de Chile, 2020

    La teología feminista como resistencia al clericalismo y reinvención de la Iglesia Sobre las voces y saberes de las mujeres sobrevivientes de abusos

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    Ayer participé en la brillante defensa de tesis doctoral de María Soledad Del Villar Tagle, pensadora y activista feminista chilena, para la obtención del PhD en el Departamento de Teología del Boston College, luego de seis años de acompañamiento como director de tesis, junto con tres destacadas colegas de renombre internacional: Lisa Cahil, Margaret Guider y Nancy Pineda-Madrid.

    Con este acto concluí mis compromisos académicos con esa universidad estadounidense, donde tuve la fortuna de tejer redes de pensamiento crítico con algunos colegas, sobre todo tesistas de doctorado que hoy son ya profesoras en varias universidades del mundo como Laurel Potter,  Valentina Nilo, Amirah Orozco y Maddie Jarrett, quienes representan las nuevas voces de las teologías feminista, queer, latinx y de la discapacidad, con un sello descolonial en sus investigaciones.

    El tema de la tesis de Sole, como le decimos con cariño sus colegas, era de suyo complejo porque toca una herida abierta en la Iglesia católica romana, a saber, la justicia para las mujeres sobrevivientes de abusos sexuales cometidos por clérigos en las últimas décadas, en particular en Chile. Por desgracia el abuso sexual de parte de clérigos -contra las mujeres adultas y contra menores de edad en su mayoría varones- es un fenómeno que se extiende como un cáncer silencioso en otras iglesias locales del mundo, donde se han establecido comisiones civiles y eclesiásticas, en especial en Francia, Australia, Canadá y los Estados Unidos. En México, por desgracia, la fuerza del pacto patriarcal persiste. La práctica sistémica del abuso sexual y moral está asociada con frecuencia al liderazgo masculino como instrumento de poder también en otras religiones, conformando un sistema patriarcal con justificación religiosa clerical, como lo ha analizado Kochurani Abraham en la India.

    Y para colmo, el abuso sexual y moral contra las mujeres y personas vulnerables persiste desde hace milenios en diversas instituciones como la escuela y el ejército, por no mencionar las familias, lugar donde varones con prácticas de masculinidad tóxica imponen formas perversas de control sobre los cuerpos, las mentes y los anhelos de las mujeres y personas vulnerables.

    A continuación, comparto algunas de mis reflexiones que propuse ayer para abrir el diálogo con Sole en su defensa de tesis que, de manera virtual reuniendo gente del Norte y del Sur, creó una comunidad de escucha, emocionada por recibir la cosecha de un pensamiento teológico feminista vivo.

    ∂

    Es un gusto darles la bienvenida a la defensa de tesis de María Soledad del Villar Tagle que corona una investigación de hondo significado y largo trabajo académico que contribuye a la teología feminista latinoamericana y sus conexiones en otros contextos culturales.

    También es un honor presidir como Advisor este acto académico junto con las admiradas colegas Lisa Cahil, Margaret Guider y Nancy Pineda-Madrid, quienes conforman el Comité académico que ha acompañado con una lectura crítica la tesis de María Soledad Del Villar Tagle, brindándole importantes elementos para afinar el argumento, la metodología y las implicaciones teológicas de la tesis.

    El título de la disertación es por sí mismo elocuente y desafiante: “La crisis de abuso sexual en la Iglesia Católica chilena. Reflexiones teológicas feministas para las sobrevivientes y para una Iglesia herida”. La candidata nos pone delante de una deuda de justicia epistémica hacia las mujeres adultas sobrevivientes de los abusos sexuales perpetrados por clérigos en la Iglesia católica romana en Chile en las décadas recientes. Se trata de una investigación interdisciplinaria que combina metodología cualitativa de investigación en el marco teórico del feminismo contemporáneo y los estudios de trauma. Con ambas lentes es posible analizar la realidad de las mujeres sobrevivientes en su complejidad de dimensiones, así como ponderar las implicaciones para el proceso de sanación personal y comunitaria. Como parte crucial del argumento de la tesis surgen las implicaciones para una eclesiología que afronte las causas de la violencia de género en la Iglesia y su relación con el clericalismo como ideología de poder patriarcal que persiste en una institución milenaria.

    Por mi parte, quiero iniciar el diálogo contigo, Sole, recordando tres momentos de tu proceso de investigación compartido durante siete años. Momentos inspiradores que, a mi parecer, se encuentran “tras bambalinas” de tu trabajo teológico.

    El primero es el encuentro que tuvimos en Lovaina, durante el congreso sobre teología sistemática de 2019, donde por primera vez me hablaste de tu proyecto de investigación en ciernes. Tu enfoque latinoamericano y feminista se abría, ya desde entonces, a preguntas que se expandían a otros contextos y subjetividades que padecen violencias diversas, comenzando por las mujeres, pero conectando con otras subjetividades como las personas migrantes, las colectivas Lbgtiq+ y las personas con capacidades diferentes. Así lo fuimos explorando juntos en el curso de pregrado “Dios, la persona y la sociedad”, donde colaboraste como asistente de enseñanza a mi llegada a BC en el crudo invierno de 2021 en medio de la pandemia. Ese hilo de la violencia contra personas vulnerables sigue presente en el tejido de tu tesis.

    El segundo momento fue el encuentro con las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de El Salvador al que nos invitó Laurel Potter, como el momento de verificación de los resultados de su investigación de tesis sobre la eclesiología de las CEBs en tanto teología narrativa de la liberación con sus altares, memoriales y celebraciones dominicales. En ese coloquio, nutrido por la visita al lugar del martirio de Monseñor Romero, subrayaste tu experiencia con las comunidades de mujeres en Chile que asumieron el ver-pensar-actuar como parte de su camino de seguimiento de Jesús. Procesos que te conectan con tus ancestras chilenas en la construcción de un mundo otro, más allá del patriarcado, como Gabriela Mistral y Violeta Parra en tiempos libertarios, o Elizabeth Lira y las asistentes sociales de la Vicaría de la Solidaridad en tiempos la dictadura chilena. Otro hilo precioso en tu telar teológico es esta trama comunitaria de la experiencia de las mujeres y su modo de acuerpar la redención por medio de prácticas de cuidado por las que enfrentan de manera creativa la pedagogía de la crueldad producida por el mandato de masculinidad analizado por Rita Segato.

    El tercer momento que quiero evocar hoy fue el encuentro festival Re-existe. El Espíritu cruzando periferias, celebrado en Guadalajara, México, en 2023. En particular, quiero recordar aquí el taller con plastilina que dirigió el colectivo de la diversidad sexual de estudiantes del ITESO. Fuimos invitades a moldear con plastilina los órganos sexuales reproductivos para hablar luego de nuestra propia relación con nuestros cuerpos. Entonces tú estabas embarazada de Manuel y moldeaste con plastilina tu vientre con el embrión dentro. Lo más sorprendente esa tarde fue tu diálogo con las Madres Buscadoras que lloran en México la ausencia de sus hijes. Ellas conectaron contigo de manera potente y tú con ellas por la presencia-ausencia de sus maternidades propias. El cuidado mutuo como sororidad se tradujo en este momento memorable como una experiencia de cuerpas en resistencia y re-existencia. Ahí descubro otro hilo precioso en el telar de tu tesis.

    Con estas remembranzas, quiero pedirte que nos expongas ahora con más claridad dos elementos de tu tesis que ya están enunciados en el último capítulo, pero que serán parte, sin duda, de futuras investigaciones: ¿Cuál es la espiritualidad de la resistencia de las mujeres abusadas y sobrevivientes que no solamente las empodera, sino que les permite conectar con otras subjetividades en resistencia? ¿Qué rituales de sororidad pueden conectarse con otras colectivas en resistencia como expresión de la Iglesia como cuerpo de Cristo herido y en proceso de resurrección?

    ∂

    Y luego prosiguió un diálogo rico en torno a las prácticas por medio de las cuales las mujeres sobrevivientes imaginan y crean otro mundo posible: rituales de sororidad, resignificación de las celebraciones sacramentales del cristianismo volviendo a su fuente simbólica y ética, así como la conexión con espiritualidades ancestrales que mantienen viva la sacramentalidad de la Madre Tierra como regalo de la Divinidad, y muchas prácticas más.

    Esas cuestiones quedaron abiertas para futuras investigaciones. No me cabe duda de que la teología feminista hoy sigue vigente con una nueva generación de pensadoras, proponiendo pensamiento crítico como el de María Soledad Del Villar Tagle, contribuyendo así a construir nuevas expresiones de un cristianismo post-patriarcal como promesa cumplida de vida para todes.

    Al concluir la defensa, el Comité aprobó por unanimidad la brillante tesis, recomendando su publicación en español para devolver a las sobrevivientes y sus colectivas esos saberes cosechados, así como algunos artículos o monografías en inglés sobre los temas que se cruzan en este tejido interdisciplinario, como el feminismo, el trauma y las espiritualidades de las sobrevivientes.

    Quienes deseen conocer las publicaciones de Sole, pueden encontrarlas aquí: https://psiucv.academia.edu/Mar%C3%ADaSoledadDelVillarTagle

    Boston – San Cristóbal de Las Casas – Valparaíso, 13 de marzo de 2026

Spanish