Trilogía cuaresmal en los Altos de Chiapas

Trilogía cuaresmal en los Altos de ChiapasCarlos Mendoza | Ansetik, Cuaresma en Sots'leb | 2026

Por Carlos Mendoza Álvarez

El cuarto viernes de Cuaresma es tradición zinacanteca iniciar los rituales para cubrir a los santos con mantos morados en sus rostros y tapetes de flores en sus pies, arropados con rezos, velas, incienso y música ancestral, para prepararlos a la Semana Santa que será el culmen de las celebraciones. Mayordomos, alférez, templos y sacristanes, títulos de los guardianes laicos de la tradición, llevan la pesada carga de los preparativos, mientras que las ansetik (mujeres) yacen por horas ataviadas con sus faldas negras bordadas de flores y un tocado blanco en sus cabezas, adornado con lazos de colores, sentadas hieráticas con un cirio en sus manos, envuelto en grandes hojas de Ch’entikal jabnal, orando a la cohorte de santas y santos en nombre de la comunidad.

Al mismo tiempo, en varios parajes zinacantecos de los alrededores, se organizan conciertos masivos para el domingo de Pascua, con música cristiana moderna que reunirá a las juventudes tsotsiles en torno a famosos grupos internacionales de alabanza, con un acento carismático y de devoción intimista, más cercano a las modernidades urbanas con influencia protestante, tan popular en Centroamérica, Brasil y los Estados Unidos. Es notorio el esfuerzo organizativo para estos eventos, los altos costos económicos que suponen, así como la colonización del imaginario que implican estos modos de modernidad cristiana tan popular por su uso de ritmos e instrumentos de música pop, y su tono místico individual y sentimental, tan popular en el mundo occidental.

Ambas corrientes de la cultura religiosa cristiana, tanto tradicional como moderna, coexisten en el mismo territorio zinacanteco, a veces vertiéndose como arroyos en un mismo caudal, otras veces corriendo por cañadas separadas llevando a cauces diversos. La gran pregunta es si ambas corrientes podrán nutrir a las comunidades para fortalecer su corazón sin división ante los nuevos embates de la industria de la flor y del comercio pujante que ha elevado de manera significativa el nivel de vida del pueblo zinacanteco, trayendo nuevos modos de vida. O bien, si estas diferencias religiosas provocarán una escisión que debilite la fuerza del tejido social que, por siglos, ha resistido embates culturales en tiempos coloniales como modernos.

A escasos 12 kilómetros de distancia, la ciudad coleta de San Cristóbal de Las Casas es un bastión de religiosidad católica romana, con un fuerte acento de devociones piadosas vivas y una práctica sacramental que jamás había visto en México en mis treinta y ocho años de ministerio. En los últimos cuatros meses he sido testigo de confesiones como nunca en el conjunto de mi vida pastoral. Miles de personas se acercan con devoción y confianza al confesionario, la mayoría con una conciencia de pecado más centrado en los claroscuros de la sexualidad y los vicios individuales, que en el cuidado del prójimo como el Buen Samaritano de las enseñanzas de Jesús y el cuidado de la Madre Tierra como la más pobre entre los pobres, según lo recordaba Leonardo Boff retomado por el Papa Francisco. Las fiestas devocionales se multiplican en cada barrio, sea para celebrar al santo patronal, sea para vivir la Cuaresma con rezos y prácticas religiosas rigurosas.

En ese contexto, propuse una serie de Meditaciones cuaresmales en el Templo de Santo Domingo, durante cuatro jueves de Cuaresma, para ofrecer alternativas de preparación a la Pascua de Jesús inspiradas en la tradición espiritual de los dominicos y de la mística de las Madres y los Padres del desierto.

Siguiendo el camino meditativo de la Lectio Divina, cada jueves iniciábamos con una “colación”, como instrucción para prepararnos a la meditación bíblica. Al inicio del encuentro resaltaba algunos puntos teológicos centrales del relato a meditar, leídos con la lente de la teología medieval y contemporánea, tales como la exégesis feminista del profeta Oseas y de la mujer Samaritana, la teología decolonial de la discapacidad, y la mística apofática o negativa del Maestro Eckhart.

Los siguientes minutos estaban destinado a poner atención a la postura corporal, el silencio exterior e interior y la respiración acompasada con la antigua práctica de la oración del corazón o hesicasmo, sintonizando la inhalación con la antigua frase Kyrie eleison para recibir así la compasión divina en el interior, reteniendo por unos segundos el aire-espíritu, seguida de la exhalación con Christe eleison para ofrecer al mundo la vida recibida. Con la ayuda de Abraham Mena como instructor, esa respiración inicial iba acompañada de breves reflexiones para centrar el corazón en el texto bíblico de cada jueves: el desierto como lugar espiritual, Jesús en el desierto, el ciego de nacimiento y la mujer samaritana, como relatos para aprender a nacer de nuevoque es el camino de la Cuaresma que nos conduce a la Pascua. Una de esas sesiones estuvo acompañada con música de Handpan, un moderno instrumento de percusión creado en Suiza a inicios de este milenio, inspirado en el ghatam indio y el gamelan indonesio para tocarse con las manos, música que despierta a la sonoridad de las armonías divinas.

Una vez preparados el cuerpo, la mente y el corazón, leíamos con detenimiento el pasaje de la Biblia que contaba la historia de los encuentros de Jesús con personas vulnerables en proceso de resurrección, invitando a detenerse cada quien, en una frase, una palabra sola tal vez, que captara nuestra intención, para habitar este texto y dejarnos habitar así por una palabra sonora que está viva como Palabra divina.

Concluíamos con una reflexión para conectar lo vivido con la vida cotidiana, en el contexto presente y con un cántico de la tradición musical de la comunidad ecuménica de Taizé, en Francia, que nos permitiera cerrar con un momento de gratitud y alabanza, para ser enviados de nuevo al mundo cotidiano a ser testigos de lo que habíamos meditado.

Y como parte del tríptico de Cuaresma en los Altos Chiapas, lanzamos la iniciativa JobeLab con un conversatorio sobre la Escuela de San Cristóbal como uno de los vértices del triángulo de pensamiento crítico, re-existencias de colectivas enfrentando las violencias y el mutuo acompañamiento de personas y comunidades abiertas al soplo de la Ruah divina en las grietas de la sociedad.

El agotamiento del modelo civilizatorio que conocimos como modernidad, con su expresión de cristiandad colonial, ya había sido diagnosticado por personajes como Ivan Illich, Don Sergio Méndez Arceo, el Abad Lemercier y Sylvia Marcos desde hace sesenta años en Cuernavaca. En tierras chiapanecas, jTatik Samuel Ruiz, el movimiento indígena y la comunidad académica cercana a los pueblos mayas también había captado la necesidad de nuevos modos de vida, organización comunal y espiritualidad ancestral renovada como caminos para transitar en tiempos de escalada de violencia y exclusión.

Tuvimos el regalo de ser anfitriones de un encuentro con la comunidad musulmana chamula de la ciudad acompañada por el Shayk Mudar Abdulghani. Juntos recibimos a Shayk Yahya Rodus y un grupo internacional de estudiantes sufís, para una reflexión compartida sobre el perdón de Dios como camino de encuentro entre los pueblos en esta hora de violencia en nombre de Dios que se extiende por el mundo. Con la música de Nader Khan, músico pakistaní canadiense, celebramos el encuentro de dos venerables tradiciones espirituales, Cristianismo e Islam, que en sus versiones Sufí y Dominicana, han vivido momentos de mutuo aprendizaje en la mística del silencio, el desapego y la fontalidad de la misericordia divina.

Desde los Altos de Chiapas ahora, como parte de un caudal de pensamiento y espiritualidades diversas que recorre estas tierras, exploramos esas porosidades del pensamiento, la cultura y los modos de comunalidad que curan a la humanidad herida y a la Casa Común devastada.

Anuncio de otro mundo posible que, en clave cristiana, llamamos anticipaciones mesiánicas de la resurrección.

Sots’leb y Jobel, 1 de abril de 2026

Comentarios

Respuestas de 2 a “Trilogía cuaresmal en los Altos de Chiapas”

  1. Avatar de Alicia Cordero Enciso
    Alicia Cordero Enciso

    Admirable y muy esperanzador.

  2. Avatar de Isabel Christlieb
    Isabel Christlieb

    Super, me llega muy profundamente. Nuestro mundo 2026 así es de interconectado. Mil mil gracias.

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