Categoría: Teología feminista

  • De las resistencias a las re-existencias Sobre los aprendizajes descoloniales de la última décadaAlex Serpas | Re-existe: Un salto de vida | Pintura acrílica sobre papel | El Salvador, 2025

    De las resistencias a las re-existencias Sobre los aprendizajes descoloniales de la última década

    Por Carlos Mendoza-Álvarez

    Retomo la historia del río de aguas de vida y pensamiento que se ha ido formando gracias a experiencias de aprendizaje compartido con amigas y amigos con quienes descubro un modo inspirador para vivir la espiritualidad y para tejer un pensamiento teológico y filosófico que sea significativo y movilizador para los tiempos que vivimos en nuestra época de incertidumbre global.

    El Mutuo Acompañamiento Espiritual y Teológico fue el primer riachuelo que se fue formando para irrigar las tierras de mi labor teológica que fui cultivando con personas ubicadas en las periferias de la sociedad, buscando una espiritualidad de la vida que florece en medio de las grietas del poder, primero en México y los Estados Unidos, luego en todo el continente hasta llegar ahora a Europa y África. Así, poco a poco fui explorando espacios de gran vitalidad de espiritualidades diversas, con su saber teológico propio fuera de la universidad, como la plaza pública, el servicio pastoral y el activismo social. Espiritualidades que ya intuía desde mi juventud, pero que ahora escuchaba con mayor atención del corazón y de la inteligencia.

    ∂

    El otro afluente del valle de las prácticas y saberes descoloniales lo comencé a navegar con Pablo Reyna, Araceli Téllez, Eduardo Velasco y varios colegas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México desde hace más de una década. Eran los tiempos del movimiento estudiantil #YoSoy132 que se levantó contra la corrupción del sistema político mexicano; tiempo también de las protestas por la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa; y, posteriormente, tiempo del movimiento #MeToo encendido por las compañeras feministas en plazas públicas de todo el mundo para desmantelar el patriarcado milenario.

    Me sumé al proceso de aprendizaje para “descolonizar la universidad”, al que nos había convocado David Fernández -quien inició su rectorado en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México inspirado por el pensamiento y martirio de su compañero jesuita Ignacio Ellacuría de la Universidad Centroamericana de El Salvador, y asesorado por la aguda inteligencia del gran pensador mexicano Gustavo Esteva- desde mi lugar como académico y directivo. Propuse entonces, en mi calidad de Divisional de Humanidades y Comunicación de la Ibero Ciudad de México, llevar a cabo en 2016 un coloquio que llamamos “Por un cambio de mundo”, donde convocábamos a estudiantes, docentes e investigadoras, así como al personal administrativo y compañeros de servicios de la universidad, a plantear los problemas sociales más urgentes de nuestro tiempo para conversar sobre los modos de hacerles frente, pensando sus causas como parte de nuestra vocación universitaria, y dando el giro “epistemológico” crucial para aprender de los saberes de los pueblos y los movimientos sociales que enfrentaban con creatividad y esperanza esas violencias. Fue memorable en ese coloquio la conferencia magistral dictada por Leonardo Boff sobre los desafíos de nuestro tiempo.

    A partir de ese momento propicio se fueron concatenando otros conversatorios, semilleros y coloquios académicos, cada uno convocando siempre tres miradas y análisis de perspectivas diversas y complementarias: los movimientos sociales en resistencia a las violencias diversas; las personas de academia aprendiendo e investigando junto con esos movimientos; y las colectivas de artistas creando performances, coreografías, música, pintura, escultura, dramaturgia y literatura para contar y recrear las historias de vida que van surgiendo en las grietas del mundo violento. Resultó ser con el tiempo una fórmula apasionante, llena de muchos desafíos cognitivos, sociales, culturales y espirituales, que se fue revelando como una vía específica para “descolonizar” la universidad, abriéndola así a otros procesos de conocimiento y de transformación de la realidad surgidos en las periferias del mundo hegemónico.

    El coloquio “En la encrucijada del Norte y el Sur” sobre la obra poética y académica de Boaventura de Sousa Santo de 2017 fue otro momento memorable, donde raperos, cantando y bailando la poesía de la escritura INKZ (incapaz) del autor portugués, interactuaban con Madres Buscadoras de México y Argentina, con jóvenes mujeres de las Guardias Comunitarias de Cherán en Michoacán, y con sanadores de Bojayá en Colombia curando el trauma de la masacre perpetrada por paramilitares y ejército, entre muchas otras experiencias de víctimas convertidas en sobrevivientes. Explorábamos así nuevos caminos de la “ecología de saberes”. Un territorio apenas explorado que tendremos que ir recorriendo en los años por venir.

    Más adelante, la conferencia sobre teologías descoloniales organizada en 2019 por la revista internacional de teología Concilium en la Ciudad de México -iniciativa editorial de la que formaba parte como consejero editorial y directivo más tarde que mantenía viva la llama del Concilio Vaticano II- en colaboración con la Ibero y con el CUC de los dominicos en Ciudad Universitaria vino a atar varios de esos hilos en un nudo maestro. Una oración ecuménica en el templo de Santo Domingo de México, copresidida por un obispo católico dominico y una obispa afro puertorriqueña y queer abrió el evento, que luego congregaría en el campus universitario de Santa Fe a movimientos sociales de México, Guatemala, El Salvador, Colombia, Brasil y Argentina, entablando inspiradoras conversaciones con periodistas de investigación, antropólogas, filósofos y teólogas, en mesas redondas de mutua escucha. Cada jornada estaba acompañada de conversatorios a tres voces siguiendo el formato que nos había revelado un nuevo modelo de universidad en ciernes. Otras veces organizamos mesas redondas con figuras reconocidas, como aquella extraordinaria conversación entre Rita Segato, Raúl Zibechi y Amador Fernández Savater sobre las espiritualidades que animan las resistencias, un tema para los tres personajes fuera de sus acostumbradas reflexiones de teoría crítica que aceptaron explorar, llevada a cabo en el CUC de la Parroquia Universitaria de los dominicos, para cerrar el evento con provocadoras intuiciones sobre la “esperanza política”.

    ∂

    Hasta ahí llamábamos “Resiste” a esos conversatorios hasta que, en diálogo con Nelson Maldonado-Torres durante un coloquio en Boston en la primavera de 2022, caí en la cuenta de la necesidad de nombrar con una nueva expresión esta fase más profunda del proceso de la descolonización de la vida y del pensamiento. Era crucial concentrarnos en las “re-existencias” que crean los pueblos afrodiaspóricos, las mujeres en su lucha contra el patriarcado, las colectivas queer, las madres buscadoras en Argentina y México, los colectivos de personas en migración forzada, las personas discapacitadas (o de capacidades diferentes, según el énfasis deseado) creando espacios de vida, y tantas otras comunidades en resistencia que inventan, día tras día, nuevos modos de vida, de organización comunal y de espiritualidades del Buen vivir.

    Animados por esa intuición llevamos a cabo, junto con Elías González y Juan Carlos La Puente, dos encuentros-festivales en el ITESO de Guadalajara con el nombre “Re-existe”, el primero en 2023 y luego en 2025. Con la gran visión de su rector Alexander Zatyrka, la imaginación creativa de un puñado de teólogas y teólogos de Perú, Kenia, Nigeria, Cataluña, la India y México hizo posible congregar a ochenta personas invitadas y cientos de estudiantes y docentes en ambos encuentros. El corazón de ambos conversatorios y festivales latía concentrado en las espiritualidades que mantienen de pie, con “esperanza combativa”, a las personas y comunidades ubicadas en las grietas del mundo hegemónico. El extractivismo de minería se analizaba en sus conexiones con el racismo de supremacía blanca y las políticas migratorias xenófobas, con sus estrategias de limpieza étnica y exterminio enfocadas en el control de territorios y subjetividades por medio de nuevos colonialismos de asentamientos, como los que dieron origen a países como los Estados Unidos, Sudáfrica e Israel. Ahí buscábamos desentrañar los procesos para despertar, sanar y acuerparse que son desplegados por las comunidades en resistencia. Historias que, poco a poco, se transforman en re-existencias.

    La cosecha de esos maravillosos encuentros se expresó también como ritualidad celebrativa gracias al apoyo de Fran, Diego, Glenda y Lau, educadores populares del colectivo Bendita Mezcla, formado por las jóvenes generaciones de las Comunidades Eclesiales de Base de Nuestramérica. Y, así, estos conversatorios llegaron a su clímax estético con el talento del cómic de Katsumi Lemus, el rap y el hip hop de los compañeros de Psicolexia y Semillero 259 de Chiapas, con los performances de la colectiva de artistas de Portland, en Oregón, los bailadores del Jauja en tierras andinas, y tantas otras personas creadoras de resplandores de belleza en las grietas del necropoder.

    Soñamos ahora con volver a reunirnos en Madre África en 2028, donde podamos honrar la memoria viva de esos pueblos que mucho nos enseñan hoy de aquella potencia de la ancestralidad recuperada. Pueblos que son testimonio vivo de la creatividad de la diáspora y de la profundidad del pensamiento que surge de heridas centenarias trasformadas en cuerpos y territorios de dignidad y esperanza, como en Sudáfrica y Kenia, Sudán del Sur y el Congo.

    En el contexto de la gran catástrofe (Nakba) que hoy enfrentamos -sea como “guerra contra la humanidad” según los zapatistas en Chiapas, sea como genocidio en Palestina denunciado en sus dispositivos ideológicos de sionismo judío y evangélico por Silvana Rabinovich y Mitri Raheb, o bien como tecnofascismo en el mundo entero según el pensamiento decolonial- son más que nunca urgentes estos encuentros para tejer redes de mutuo reconocimiento y esperanza política, promoviendo un análisis agudo de la complejidad de la catástrofe.

    Pero quizás el mayor desafío radica en la compartición de las iniciativas de cuidado de los territorios y de los procesos de autonomías que cultivan muchos colectivos ubicados en las grietas del mundo hegemónico, donde la vida de los pueblos es preservada y potenciada como semilla de esperanza para la humanidad y para la Casa Común que nos acoge en su seno.

    ∂

    Sobre este urgente tema, un libro sobre teología política descolonial está en el horno desde hace un año. Se trata de un análisis descolonial porque surge de las grietas del necropoder en tiempos de la gran catástrofe. Pero tal aproximación es insuficiente si no está enriquecida con el análisis antropológico del deseo mimético que da razón de las violencias en el seno de la subjetividad en relación con la otredad del prójimo y del Dios otro. Esta teología política descolonial se encuentra abierta a la permanente crítica gracias al horizonte del pensamiento apofático que nos alerta contra toda suplantación de lo divino. Se trata de una obra colectiva que fui amasando poco a poco, junto con colegas que participaron en los coloquios que organicé con el apoyo de Martin, Matthew y Francis, entusiastas doctorandos en Boston College, a lo largo de los cinco años que viví en tierras de los Massachussets. La editorial Orbis Books de Nueva York es la casa que nos acoge para la publicación de esta obra, donde daremos razón de nuestros sentires y pensares de re-existencia en tiempos del necropoder.

    Sobre este libro en la etapa final del proceso editorial les contaré más detalles en próximas entradas.

    Jobel, 12 de septiembre de 2026

  • La teología feminista como resistencia al clericalismo y reinvención de la Iglesia Sobre las voces y saberes de las mujeres sobrevivientes de abusosLolo Góngora | Mujeres en primera línea | Santiago de Chile, 2020

    La teología feminista como resistencia al clericalismo y reinvención de la Iglesia Sobre las voces y saberes de las mujeres sobrevivientes de abusos

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    Ayer participé en la brillante defensa de tesis doctoral de María Soledad Del Villar Tagle, pensadora y activista feminista chilena, para la obtención del PhD en el Departamento de Teología del Boston College, luego de seis años de acompañamiento como director de tesis, junto con tres destacadas colegas de renombre internacional: Lisa Cahil, Margaret Guider y Nancy Pineda-Madrid.

    Con este acto concluí mis compromisos académicos con esa universidad estadounidense, donde tuve la fortuna de tejer redes de pensamiento crítico con algunos colegas, sobre todo tesistas de doctorado que hoy son ya profesoras en varias universidades del mundo como Laurel Potter,  Valentina Nilo, Amirah Orozco y Maddie Jarrett, quienes representan las nuevas voces de las teologías feminista, queer, latinx y de la discapacidad, con un sello descolonial en sus investigaciones.

    El tema de la tesis de Sole, como le decimos con cariño sus colegas, era de suyo complejo porque toca una herida abierta en la Iglesia católica romana, a saber, la justicia para las mujeres sobrevivientes de abusos sexuales cometidos por clérigos en las últimas décadas, en particular en Chile. Por desgracia el abuso sexual de parte de clérigos -contra las mujeres adultas y contra menores de edad en su mayoría varones- es un fenómeno que se extiende como un cáncer silencioso en otras iglesias locales del mundo, donde se han establecido comisiones civiles y eclesiásticas, en especial en Francia, Australia, Canadá y los Estados Unidos. En México, por desgracia, la fuerza del pacto patriarcal persiste. La práctica sistémica del abuso sexual y moral está asociada con frecuencia al liderazgo masculino como instrumento de poder también en otras religiones, conformando un sistema patriarcal con justificación religiosa clerical, como lo ha analizado Kochurani Abraham en la India.

    Y para colmo, el abuso sexual y moral contra las mujeres y personas vulnerables persiste desde hace milenios en diversas instituciones como la escuela y el ejército, por no mencionar las familias, lugar donde varones con prácticas de masculinidad tóxica imponen formas perversas de control sobre los cuerpos, las mentes y los anhelos de las mujeres y personas vulnerables.

    A continuación, comparto algunas de mis reflexiones que propuse ayer para abrir el diálogo con Sole en su defensa de tesis que, de manera virtual reuniendo gente del Norte y del Sur, creó una comunidad de escucha, emocionada por recibir la cosecha de un pensamiento teológico feminista vivo.

    ∂

    Es un gusto darles la bienvenida a la defensa de tesis de María Soledad del Villar Tagle que corona una investigación de hondo significado y largo trabajo académico que contribuye a la teología feminista latinoamericana y sus conexiones en otros contextos culturales.

    También es un honor presidir como Advisor este acto académico junto con las admiradas colegas Lisa Cahil, Margaret Guider y Nancy Pineda-Madrid, quienes conforman el Comité académico que ha acompañado con una lectura crítica la tesis de María Soledad Del Villar Tagle, brindándole importantes elementos para afinar el argumento, la metodología y las implicaciones teológicas de la tesis.

    El título de la disertación es por sí mismo elocuente y desafiante: “La crisis de abuso sexual en la Iglesia Católica chilena. Reflexiones teológicas feministas para las sobrevivientes y para una Iglesia herida”. La candidata nos pone delante de una deuda de justicia epistémica hacia las mujeres adultas sobrevivientes de los abusos sexuales perpetrados por clérigos en la Iglesia católica romana en Chile en las décadas recientes. Se trata de una investigación interdisciplinaria que combina metodología cualitativa de investigación en el marco teórico del feminismo contemporáneo y los estudios de trauma. Con ambas lentes es posible analizar la realidad de las mujeres sobrevivientes en su complejidad de dimensiones, así como ponderar las implicaciones para el proceso de sanación personal y comunitaria. Como parte crucial del argumento de la tesis surgen las implicaciones para una eclesiología que afronte las causas de la violencia de género en la Iglesia y su relación con el clericalismo como ideología de poder patriarcal que persiste en una institución milenaria.

    Por mi parte, quiero iniciar el diálogo contigo, Sole, recordando tres momentos de tu proceso de investigación compartido durante siete años. Momentos inspiradores que, a mi parecer, se encuentran “tras bambalinas” de tu trabajo teológico.

    El primero es el encuentro que tuvimos en Lovaina, durante el congreso sobre teología sistemática de 2019, donde por primera vez me hablaste de tu proyecto de investigación en ciernes. Tu enfoque latinoamericano y feminista se abría, ya desde entonces, a preguntas que se expandían a otros contextos y subjetividades que padecen violencias diversas, comenzando por las mujeres, pero conectando con otras subjetividades como las personas migrantes, las colectivas Lbgtiq+ y las personas con capacidades diferentes. Así lo fuimos explorando juntos en el curso de pregrado “Dios, la persona y la sociedad”, donde colaboraste como asistente de enseñanza a mi llegada a BC en el crudo invierno de 2021 en medio de la pandemia. Ese hilo de la violencia contra personas vulnerables sigue presente en el tejido de tu tesis.

    El segundo momento fue el encuentro con las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de El Salvador al que nos invitó Laurel Potter, como el momento de verificación de los resultados de su investigación de tesis sobre la eclesiología de las CEBs en tanto teología narrativa de la liberación con sus altares, memoriales y celebraciones dominicales. En ese coloquio, nutrido por la visita al lugar del martirio de Monseñor Romero, subrayaste tu experiencia con las comunidades de mujeres en Chile que asumieron el ver-pensar-actuar como parte de su camino de seguimiento de Jesús. Procesos que te conectan con tus ancestras chilenas en la construcción de un mundo otro, más allá del patriarcado, como Gabriela Mistral y Violeta Parra en tiempos libertarios, o Elizabeth Lira y las asistentes sociales de la Vicaría de la Solidaridad en tiempos la dictadura chilena. Otro hilo precioso en tu telar teológico es esta trama comunitaria de la experiencia de las mujeres y su modo de acuerpar la redención por medio de prácticas de cuidado por las que enfrentan de manera creativa la pedagogía de la crueldad producida por el mandato de masculinidad analizado por Rita Segato.

    El tercer momento que quiero evocar hoy fue el encuentro festival Re-existe. El Espíritu cruzando periferias, celebrado en Guadalajara, México, en 2023. En particular, quiero recordar aquí el taller con plastilina que dirigió el colectivo de la diversidad sexual de estudiantes del ITESO. Fuimos invitades a moldear con plastilina los órganos sexuales reproductivos para hablar luego de nuestra propia relación con nuestros cuerpos. Entonces tú estabas embarazada de Manuel y moldeaste con plastilina tu vientre con el embrión dentro. Lo más sorprendente esa tarde fue tu diálogo con las Madres Buscadoras que lloran en México la ausencia de sus hijes. Ellas conectaron contigo de manera potente y tú con ellas por la presencia-ausencia de sus maternidades propias. El cuidado mutuo como sororidad se tradujo en este momento memorable como una experiencia de cuerpas en resistencia y re-existencia. Ahí descubro otro hilo precioso en el telar de tu tesis.

    Con estas remembranzas, quiero pedirte que nos expongas ahora con más claridad dos elementos de tu tesis que ya están enunciados en el último capítulo, pero que serán parte, sin duda, de futuras investigaciones: ¿Cuál es la espiritualidad de la resistencia de las mujeres abusadas y sobrevivientes que no solamente las empodera, sino que les permite conectar con otras subjetividades en resistencia? ¿Qué rituales de sororidad pueden conectarse con otras colectivas en resistencia como expresión de la Iglesia como cuerpo de Cristo herido y en proceso de resurrección?

    ∂

    Y luego prosiguió un diálogo rico en torno a las prácticas por medio de las cuales las mujeres sobrevivientes imaginan y crean otro mundo posible: rituales de sororidad, resignificación de las celebraciones sacramentales del cristianismo volviendo a su fuente simbólica y ética, así como la conexión con espiritualidades ancestrales que mantienen viva la sacramentalidad de la Madre Tierra como regalo de la Divinidad, y muchas prácticas más.

    Esas cuestiones quedaron abiertas para futuras investigaciones. No me cabe duda de que la teología feminista hoy sigue vigente con una nueva generación de pensadoras, proponiendo pensamiento crítico como el de María Soledad Del Villar Tagle, contribuyendo así a construir nuevas expresiones de un cristianismo post-patriarcal como promesa cumplida de vida para todes.

    Al concluir la defensa, el Comité aprobó por unanimidad la brillante tesis, recomendando su publicación en español para devolver a las sobrevivientes y sus colectivas esos saberes cosechados, así como algunos artículos o monografías en inglés sobre los temas que se cruzan en este tejido interdisciplinario, como el feminismo, el trauma y las espiritualidades de las sobrevivientes.

    Quienes deseen conocer las publicaciones de Sole, pueden encontrarlas aquí: https://psiucv.academia.edu/Mar%C3%ADaSoledadDelVillarTagle

    Boston – San Cristóbal de Las Casas – Valparaíso, 13 de marzo de 2026

Spanish