Categoría: Colonialismo isralelí

  • Los sionismos que nos acechan Sobre el (ab)uso de la Biblia en tiempos de la Gran NakbaJuan Fuentes | Critical Zionism Studies | 2025

    Los sionismos que nos acechan Sobre el (ab)uso de la Biblia en tiempos de la Gran Nakba

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    En semanas recientes se activó la alerta en Chiapas por la presencia del grupo israelí “Héroes por la Vida” en escuelas primarias de Zinacantán, formado por jóvenes israelíes ofreciendo actividades como cursos de inglés y remozamiento de las instalaciones escolares, presentándose como una experiencia de “voluntariado de la juventud israelí” con sonriente y amigable “labor humanitaria” con la población vulnerable del planeta. Al parecer muchos de ellos y sus asesores son miembros del ejército israelí en activo o en retiro que han participado en diversas guerras sionistas, como lo ha comentado recientemente Herman Bellinghausen.

    Unas semanas antes, la cónsul de Israel en México Hilla Burk, acompañada de asesores de seguridad israelíes, era recibida por el secretario de “Seguridad del Pueblo”, Óscar Aparicio Avendaño, en sus oficinas del gobierno estatal en Tuxtla Gutiérrez. Hasta el día de hoy no se ha informado a la sociedad de manera cabal sobre la agenda de ese encuentro, ni sobre los acuerdos a los que se llegó. Según notas periodísticas, en otros estados como Chihuahua y Querétaro, existen ya contratos de asesoría israelí a los gobiernos en turno en materia de seguridad estratégica, que incluye contratos de venta de tecnología y armamento “de última generación” de la creciente industria militar transnacional.

    A este activismo israelí en México, se suman los “retiros de sanación” organizados por la organización israelí Chabat en Cozumel y otras playas del caribe mexicano dirigidos a miembros del ejército israelí en activo o en reserva que han participado en “la guerra para defensa del estado de Israel”, como reporta la periodista Georgina Zerega. Un eufemismo para ocultar su participación en el genocidio en curso contra el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania, así como la invasión al sur del Líbano con el proyecto del Gran Israel que incluye, como lo analiza la pensadora Silvana Rabinovich, la construcción del Tercer Templo de Jerusalén como símbolo supremo de esta narrativa bélica religiosa. En algunos países como Chile, Irlanda y España, se han emprendido campañas de denuncia de crímenes de lesa humanidad cometidos por soldados israelíes a quienes se les identifica de paso por esas tierras y a quienes la sociedad civil organizada y algunos gobiernos buscan llevar ante los tribunales nacionales e internacionales.

    Existe un plan de expansionismo israelí territorial en América Latina más allá del Medio Oriente, como periodistas de investigación han documentado en Patagonia y en Yucatán, lugares estratégicos por sus recursos naturales como el agua, los minerales y las tierras raras.

    Detrás de esa fachada humanitaria y de turismo, el sionismo despliega una ideología religiosa perversa basado en una mal llamada teología política de la elección y la promesa de la tierra, haciendo de la Biblia un arma de guerra.

    Ante tal escenario, el cristianismo se enfrenta a uno de sus mayores desafíos en medio de la crisis civilizatoria que vivimos hoy, a saber, discernir las idolatrías que suplantan el nombre de Dios para producir muerte de pueblos y control de territorios estratégicos. El judaísmo y el islam -en las expresiones críticas de sus propias tradiciones espirituales- tendrán que discernir también el desafío de la Gran Nakba o Gran Catástrofe de nuestro tiempo, como llama el filósofo puertorriqueño Nelson Maldonado-Torres a la crisis civilizatoria de colonialidad del tecno-fascismo.

    El Papa León XIV, por su parte, ha llamado la atención sobre “los señores de la guerra” que controlan la economía de guerra marcada, de ahora en adelante, por el uso abusivo de la inteligencia artificial para beneficio de una oligarquía de tecnócratas digitales, entre quienes se encuentran los dueños de las mega compañías del Silicon Valley en California.

    Pero como pastor y maestro en la sede de Pedro, el Papa transcultural ha denunciado también la blasfemia de quienes usan el nombre de Dios para hacer la guerra, sin mencionar de manera explícita al sionismo ni al trumpismo. En efecto, en su primera Carta Encíclica “Magnifica Humanitas”, León XIV denuncia “las ideologías de muerte” que provocan sufrimiento y guerras por la codicia del mundo moderno en su versión “posthumanista” que prepara el advenimiento de una especie mejor que la humana generada por el algoritmo, y “transhumanista” porque subordina lo humano al sistema controlado por los dispositivos biotecnológicos. Un apocalipsis de lo humano que Ivan Illich ya había anunciado hace seis décadas.

    En este contexto, las comunidades cristianas de todo el orbe -en su diversidad de tradiciones como colectivos creyentes, de academia y artistas, junto con los movimientos sociales de inspiración profética y liberadora-estamos llamadas a comprender y desactivar el sionismo, tanto judío como evangélico, que se encuentra en la base del expansionismo territorial israelí de nuestros días,  de manera particular en América Latina y el Caribe, con la complicidad de la extrema derecha que acecha la vida política en Argentina, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México y los Estados Unidos.

    Se trata, en primer lugar, de honrar el nombre de Dios como Sabiduría divina que guía nuestros pasos de justicia, paz y misericordia en un mundo en guerra global o, como lo llama Silvana Rabinovich, un “omnicidio” en curso. Nombre de Dios que denota, a la vez, el insondable misterio divino y la dignidad inalienable de la creación como obra de su amor, que ningún poder de este mundo puede suplantar ni controlar. Ni la demonología antigua, como tampoco las jerarquías de los señores del necropoder de hoy, pueden sustituir la Gloria divina que trasciende siempre el poder político, como lo ha analizado con agudeza el pensador italiano Giorgio Agamben.

    En segundo lugar, es importante desmantelar la ideología política religiosa (que no teología política en sentido propio) que hace hoy de la Biblia un arma de guerra, en especial contra el pueblo palestino y los pueblos semitas de Palestina, cristianos y de otras tradiciones religiosas. Al respecto, Mitri Raheb y Munther Isaac -teólogos luteranos palestinos resistiendo al genocidio de su pueblo- no dejan de subrayar la importancia de desmantelar la ideología sionista que ha manipulado la teología de la promesa de la tierra y de la elección divina en beneficio exclusivo del pueblo judío.

    Es importante recordar, como lo señala el intelectual mexicano libanés Alfredo Jalife-Rahme, que el lobby sionista en los Estados Unidos y Gran Bretaña creó desde el siglo XIX la ideología sionista como expresión del colonialismo de los judíos de la diáspora, que no son semitas sino descendientes de la presencia judía en los países de Europa Central y del Este en el siglo XIX. El sionismo nace como una ideología política de control del territorio de Palestina para beneficio exclusivo del pueblo judío.

    Y, en tercer lugar, debemos recordar que el expansionismo sionista que ha llegado a México, en específico a Chiapas, requiere de un seguimiento crítico por parte de la sociedad civil, las iglesias y los gobiernos en sus planes de control de territorios, con la justificación ideológica que difunde el estado israelí de Netanyahu y su ministro de seguridad nacional Itamar Ben Gvir, con su lógica genocida y expansionista del Gran Israel difundida con descaro. El proyecto sionista echa sus raíces en una poderosa industria de guerra que hace del sionismo judío y cristiano hoy una amenaza para la humanidad y para la Casa Común.

    Siguiendo las pistas de la teología descolonial, tanto judía como cristiana, es preciso releer la Biblia como libro de la fe de los pueblos semitas en la promesa del Dios vivo que se va abriendo progresivamente a todas las naciones de la humanidad como destinatarias de los tiempos mesiánicos que superan la violencia fratricida e instauran la nueva humanidad. Teología de “los mansos que heredarán la tierra” (Mateo 5: 5), según la imaginación poética de Jesús de Galilea, como lo recuerda Mitri Raheb, desde la opción del Dios de la vida por los pobres y excluidos de todos los tiempos. Teología de la promesa cumplida en el acontecimiento de la resurrección de Jesús, el Cristo de Dios, que lleva a su más radical expresión la manifestación, “no de un Dios de muertos, sino de vivos” (Mateo 22: 32). Promesa y elección que el Abbá de Jesús lleva a cumplimiento siempre desde los excluidos de los sistemas hegemónicos de dominación para convocar a todos los pueblos de la tierra al festín del deseo, como lo propone el teólogo cuir mexicano Ángel Méndez.

    Una vez que la sociedad civil de Chiapas y de México descubra los hilos que tejen hoy el sionismo judío y cristiano que se expande por el mundo en complicidad con empresas y gobiernos tecno-fascistas que promueven la discriminación de pueblos y religiones, será preciso promover comunidades de encuentro entre tradiciones espirituales diversas, en mutuo acompañamiento, nutriendo las resistencias al mal de rostros tan diversos.

    El cuidado de la niñez y las juventudes de Chiapas ante el acecho del sionismo hoy, junto con la rendición de cuentas de autoridades de distintos órdenes de gobierno en el financiamiento y gestión de la seguridad pública, permitirá crear entornos de respeto irrestricto a la dignidad humana, con especial atención a las personas y comunidades más marginadas y vulnerables.

    Entonces habrá que promover la celebración de la bendición divina para todas las naciones, no solamente para el pueblo judío que en su versión sionista está traicionando su vocación de ser testigo del Eterno, como la describía André Neher, el gran pensador judío francés del siglo XX.

    No olvidemos que los tiempos mesiánicos advienen en todos pueblos -en medio de la historia de la humanidad amenazada de muerte, pero prometida de plenitud por el Dios de la Vida- gracias a las personas justas de la historia que dan su vida por el mundo venido de Dios, no de los poderosos de este mundo.

    San Cristóbal de Las Casas, 20 de junio de 2026

  • Dios ya no es redondo Sobre las asimetrías creadas por el afán de poderGermán Pose | Balón con nimbo | 2016

    Dios ya no es redondo Sobre las asimetrías creadas por el afán de poder

    Por Carlos Mendoza Álvarez

    Cuando Dios era redondo

    Hace un par de décadas Juan Villoro describió en su libro “Dios es redondo” la utopía del futbol, nacido como deporte de los llanos y las calles del mundo, en términos de un ritual de la fiesta urbana que congregaba a la niñez y las juventudes en torno a una esfera de plástico, a veces de cuero, como celebración del gozo de esquivar al contrincante hasta anotar el gol que sería celebrado con porras, brincos y abrazos en la cancha y en las gradas.

    Nicolás de Cusa había escrito en 1462 su libro “De ludo Globi”, una obra filosófica para describir, a partir del juego de bolos de la época, al cosmos redondo con su mundo de esferas planetarias como metáfora de la perfección de la creación divina y su huella en la inteligencia humana. Siglos después, en el imaginario colectivo de nuestra época un balón redondo condensa ese anhelo de un mundo de extremos equidistantes, símbolo que además pone en movimiento a los pueblos en una cancha de tierra o de pasto.

    También los antiguos pueblos mesoamericanos habían ritualizado esta perfección de la esfera en el juego de pelota sacralizando -según cuenta la arqueología moderna- la lucha entre la luz y la oscuridad cósmica en un juego ritual que hacía pasar por un aro de piedra el balón de caucho, en un ir y venir de golpes con la cadera, los codos y los hombros, donde las articulaciones del cuerpo humano espejeaban al cosmos.

    En tiempos modernos, la FIFA ha hecho del arte del balompié un negocio creado por una maquinaria industrial televisiva para administrar con voracidad el deporte de los llanos y las canchas en los barrios populares de Buenos Aires, Río de Janeiro, México, Barcelona, Seúl y Lagos.  Con orgullo decimos que México ha sido tres veces sede de la copa mundial de futbol, pero desde 1970 hasta hoy, la industria de la televisión, coludida con gobiernos corruptos -antes del PRI y ahora de su clon perverso que es Morena- ha corrompido el juego del balón redondo hecho negocio billonario. Es impresionante ver la propaganda mediática que ha desplegado la FIFA para justificar su avidez en los tres países anfitriones. Y aún más vergonzosa es la servidumbre del Gobierno de México arrodillado ante esa oligarquía que tiene privilegios fiscales sin precedentes en nuestro país y que se ha adueñado del usufructo de estadios y de plazas públicas como el Campo Marte del Ejército Mexicano y el Castillo de Chapultepec, para celebrar su codicia.

    Por fortuna, la magia del juego de pelota mesoamericana, o del juego de los bolos del renacimiento italiano, y del futbol moderno persiste donde quiera que dos equipos despliegan la fantasía del movimiento de una esfera y la puntería de un objetivo cumplido para celebrar la vida.

    Un Papa transcultural

    El Papa León XIV ha sorprendido al mundo con su cuarto viaje apostólico, ahora por Madrid, Barcelona y la Gran Canaria, al convocar a los pueblos que ahí moran -castellanos, catalanes y latinoamericanos- a una fiesta de la vida y la dignidad humana.

    Me ha sorprendido la claridad y valentía con las que el primer Papa transcultural -estadunidense hijo de migrantes y peruano por decisión, hoy ciudadano universal por vocación- ha animado a los pueblos a cuidar la dignidad de las personas y de la naturaleza, en especial de los migrantes en movilidad forzada.

    Su discurso en Tenerife se dirigió de manera frontal a las mafias que trafican personas, recordándoles que tendrán que dar cuenta ante Dios de sus actos criminales, y llamándolas a la conversión y al cese del enriquecimiento a costa del sufrimiento de las personas más vulnerables. También es memorable su crítica a “los señores de la guerra” en su discurso ante el Parlamento español, denunciando el uso del nombre de Dios en vano al justificar guerras de destrucción de pueblos y culturas.

    Dignidad inalienable de las personas migrantes, dignidad de la vida humana desde su inicio hasta su fin, construcción de la paz y desmantelamiento de la industria de la guerra, humanización en tiempos de inteligencia artificial como instrumento en control de un puñado de oligarcas, son los principios de una ética para tiempos de violencia sistémica que ondean como banderas en los discursos y gestos del Papa León.

    Nos queda ahora, a quienes formamos parte de la Iglesia en su tradición católico-romana, unirnos a las demás tradiciones espirituales de la humanidad para retomar el rumbo de la humanidad reconciliada en tiempos de espiral creciente de violencia.

    Israelíes en Chiapas

    Una alerta ha encendido la sociedad civil chiapaneca en las últimas semanas por la presencia de veteranos y soldados israelíes en campaña “humanitaria” en escuelas de Zinacantán.

    En un breve sondeo con habitantes de ese municipio, pude verificar que en las semanas recientes “grupos extranjeros hablando inglés” estuvieron ofreciendo talleres de pintura y de inglés en escuelas primarias de Nachig, Zinacantán y Jech-Chentic. Algunos periodistas advierten el peligro de que se trate del grupo Guerreros sin Fronteras, presentándose como la organización humanitaria Héroes de la Vida, lavando la imagen del ejército israelí en el mundo, envuelto hoy en el genocidio del pueblo palestino con su ideología sionista.

    A esta presencia se suma la reciente visita de la cónsul israelí y de “expertos en seguridad” a autoridades del estado de Chiapas, bajo pretexto de intercambio de experiencias de seguridad y para ratificarles que este estado del Sureste mexicano es un lugar seguro para visitantes israelíes. El secretario estatal de seguridad no parece advertir que sus visitantes provienen de un estado genocida, implementando estrategias y dispositivos de guerra contra la población civil palestina. Actos considerados crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional.

    Es urgente exigir a las autoridades de gobierno de Chiapas que hagan públicos los acuerdos de colaboración que existan con el gobierno israelí, sus empresas y sus organizaciones. Y a nosotros, como parte de la sociedad civil, nos toca estar alertas para observar con atención y responsabilidad mediática las actividades de las organizaciones israelíes en el territorio chiapaneco, en especial sus veteranos, excombatientes y miembros de su ejército. Por su parte, las comunidades de los pueblos originarios -que son hasta ahora el principal objetivo de sus acciones “humanitarias”- tienen la responsabilidad de cuidar el bien común en juego en sus comunidades, en especial sus escuelas y grupos de educación y esparcimiento, para evitar la manipulación de la niñez y las juventudes por ideologías de muerte que acechan sus territorios.

    Dios ya no es redondo porque los amos de la guerra global, los estados genocidas y las mafias criminales han creado la distopía en que vivimos hoy a escala planetaria, pervirtiendo la fiesta del futbol como negocio y dominio de los pueblos en sus selecciones nacionales que quedaron atrapadas en la industria de la FIFA.

    Por fortuna, el sentido lúdico de la existencia lo mantienen los pueblos, en especial aquellos que enfrentan la violencia sistémica y, sin embargo, celebran la vida en medio de la muerte. En esos pueblos late la terca esperanza de que el mundo puede ser armonioso asumiendo las diferencias de pueblos, culturas y espiritualidades como un poliedro numinoso.

    San Cristóbal de Las Casas, 13 de junio de 2026

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